Una relación difícil, pero que busca generar confianza y apuesta al Brexit

Necesidades propias y muy grandes de Argentina y el Reino Unido han generado un camino de casi tres años para que la visita de Theresa May a Buenos Aires se produzca ahora. Las económicas son las que pesan pero no son las únicas entre dos países que por fuera del conflicto por las Malvinas coinciden en infinidad de cuestiones. May llega este fin de semana diciendo que este país es «un socio clave» para el suyo.

El centro de la conversación Macri-May de este viernes, según ha podido saber Clarín estará en el futuro de la relación, inmediato y de mediano plazo: qué provecho sacará uno y otro en la relación cuando el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte concrete su divorcio de la Unión Europea conocido como Brexit.

«Es obvio que el Reino Unido cuando consolide su salida del espacio europeo hará una revaluación de qué productos comprar y que no comprar. Eso ofrece una serie de oportunidades para países proveedores de alimentos y de cierto tipo de complementación industrial que ya existió precedentemente entre Argentina y Reino Unido. Durante décadas el Reino Unido fue nuestro principal socio, y destino comercial», señaló el canciller Jorge Faurie. Son temas  estos temas que Argentina va impulsar como debate a partir de su presidencia del Mercosur el 18 de diciembre hasta mediados de 2019.

Macri y May también hablarán de cómo incrementar los negocios, el comercio -con el Mercosur o de manera bilateral- y eso incluirá también la zona ríspida de vínculo -muy difícil además- que es el conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur e Islas Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes. Macri lo tiene que poner sobre la mesa obligatoriamente, -es su deber como jefe de Estado de este país recordar que existen resoluciones de las Naciones Unidas que piden a las partes resolver este conflicto-  pero también Londres logró, imponer años después de su victoria en la guerra, lo que se llama «paraguas de soberanía»: acuerdos y conversaciones sobre todos los temas pero no sobre la restitución del archipiélago al territorio continental.

Por eso también Buenos Aires y Londres ya mantienen conversaciones sobre cómo cooperar de manera conjunta en pesca, petróleo incluso en la zona de disputa, en Malvinas.  Lo hablan y dicen que hay que buscar «espacios creativos» de entendimiento para que los acuerdos de cooperación no terminen como los de los ’90 que fueron excesivamente beneficiosos para británicos y kelpers pero que a su vez, el kirchnerismo voló de un plumazo con su llegada en 2003.

«El punto clave es que la relación vuelva a ser bilateral y no con una región como lo era antes», ha dicho por su parte Luis Tonelli, politólogo, buen conocedor del Reino Unido.  «Incluso, si las conversaciones avanzan entre la Union Europea y el Mercosur, y viendo igual cómo va a impactar y qué va a hacer Jair Bolsonaro (de Brasil), la comunidad europea podría ser un aliado de Argentina. Bastar mirar lo que ocurre  con Gibraltar y cómo lo vienen usando los españoles: esperaron desde la paz de Ultrech cuando Inglaterra se quedó con el peñón para poner este tema sobre la mesa justo ahora, esperaron negociar con Londres en una negociación bilateral. Pero atención, la relación entre el Reino Unido y la Argentina siempre estuvo atravesada por ‘malentendidos´, sino mirá la guerra de Malvinas’. Por eso hay que tener mucho cuidado con exagerar el optimismo».

El último primer ministro de Gran Bretaña que vino a la Argentina fue Tony Blair para encontrarse con Fernando de la Rúa, en 2001, pero fue en Puerto Iguazú. Cristina Kirchner se reunió con Trump en Chile, en 2009. Hablaron de vuelos humanitarios de familiares de caídos a las islas pero nada se cumplió y el vínculo desmejoraría tanto entre Londres y el kirchnerismo que hasta el parlamento británico castigó a la Argentina con un duro embargo sobre compras de armas y equipamiento militar (2012) que aún sigue afectando a la industria militar nacional.

La premier May llega en el contexto de una hoja de ruta que se trazaron ambos países en 2016, y que aún bajo críticas de la oposición porque funciona como una acuerdo sin pasar por el Congreso -legalmente no tiene por qué- y se viene cumpliendo: hubo fuerte acercamiento económico, múltiples visitas mutas, apoyo británico argentino en el FMI, en el acceso a la OCDE. Hubo fuertes gestos solidarios militares durante la desaparición del ARA San Juan, cooperación antártica, el histórico proyecto humanitario para la identificación de los caídos en el cementerio de Darwin, y finalmente una fuerte presión de Londres para que los isleños aceptaran una segunda escala territorial en la ciudad de Córdoba en la nueva ruta aérea San Pablo Malvinas que hará Latam. Puede ser poco o mucho, pero si bien Reino Unido es un país poderoso que impone reglas, hay que reconocer que fue siempre la Argentina la que en sus zigzagueos quebró primero la confianza. Basta recordar abril de 1982.

spot_img

Notas Relacionadas

spot_imgspot_img