El alegato de Cristina, ante el tribunal que la debe juzgar

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Durante el alegato de Cristina ante el tribunal que la debe juzgar por “Traición a la Patria”, no expuso sobre la causa, por el contrario, resultó, en síntesis, un acto de campaña, que exhibe con crudeza, la dependencia del poder judicial al poder político o el temor de los jueces de irritar al poder.

En su exposición vía Zoom, la vicepresidenta apuntó nuevamente contra el Poder Judicial y contra el gobierno de Mauricio Macri. Y en tono muy airado, lindante con la furia, descargó una serie de mandobles contra el mismo tribunal, y expuso una serie de inexactitudes, como es su costumbre.

Dijo, “cuando habíamos pedido esta audiencia, se estableció que la fecha de realización iba a ser el 1 de marzo de este año, cuando se sabe que ese día, en ese horario, se debe convocar a la Asamblea Legislativa. Ahí dije “evidentemente el lawfare sigue en su pleno apogeo” “porque si fue un error, es más grave todavía”. «Esta causa es un leading case en el lawfare y en la intromisión del Poder Judicial en los procesos electorales y en la política en general». «Yo siempre di la cara. Fui a todas las indagatorias que me citaron. Ustedes, jueces y fiscales, siempre desde el anonimato” La Vice debió limitar su exposición a 45 minutos, que es el tiempo que le dio el tribunal para que exponga, pero habló casi dos horas. Por miedo o por lo que fuere, el tribunal la dejó hablar y no le ordenó que acotara su exposición y se limitara a la causa.  

Vale aclarar que lawfare, es un neologismo ingles que utiliza una contracción gramatical de law (ley) y warfare (guerra), o sea una “guerra judicial”. Se pretende señalar que la justicia es utilizada para desprestigiar la carrera política de un opositor o trabar una política pública, entre otros casos. De todas formas, lo que Cristina señala es simplemente su opinión.

En cuanto al anonimato de los jueces y fiscales, es una vulgar invención, ningún juez, o fiscal actúa en el anonimato. Todos firman sus escritos y lógicamente, con sus nombres y apellidos.  

El domingo pasado se cumplieron 27 años del atentado a la AMIA. La DAIA había pedido también que se postergara el día de la exposición de Cristina Kirchner, porque coincidía con la conmemoración del mayor atentado registrado en la Argentina, el que voló el edificio de la AMIA y dejó 85 muertos y más de 300 heridos, pero el tribunal sólo postergó dos horas la exposición de Cristina, para que no coincidiera con el horario del acto conmemorativo.

Jorge Knoblovits, presidente de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) se refirió con dureza al alegato judicial de la vicepresidenta. Knoblovits sostuvo que la exposición judicial de CFK lo «sorprendió muy ingratamente» y que su discurso fue «inapropiado», «ofensivo» e «injusto», por mezclar temas en el ámbito judicial para terminar haciendo lo que consideró un «acto de campaña».

Nunca un tribunal oral aceptó que un procesado tuviera una audiencia preliminar para pedir la nulidad de la causa, es algo que no corresponde, ni está previsto.  Es durante el desarrollo del juicio oral cuando los acusados pueden exponer y solicitar lo que creen justo. La Vice transformó al tribunal en una tribuna a su hechura.  Cristina actuó para su militancia, pero los que no compartimos su pensamiento político, y entendemos sus mañas, el alegato ante el tribunal fue una actuación de alguien que se ve acorralada y con fiereza se defiende, no la de un inocente que aporta sus pruebas.

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