Jue. Abr 30th, 2026

Las reflexiones de hoy iban a estar relacionadas con la deslucida y controvertida celebración de nuestra máxima fecha patria, el 9 de julio, día de la Declaración de nuestra Independencia. Una conmemoración que mostró con crudeza el enorme divorcio existente entre nuestros gobernantes y la gente, pero la conquista de la Copa América después de 28 años del último título de nuestra selección mayor de fútbol, nos motiva para que este sea el tema del editorial de hoy.

Es que el fútbol en nuestra Argentina es una pasión que no distingue sexos, edades, formación cultural, nivel social o económico, ni color político; donde no existe ninguna grieta que nos divida. Todos, todos, celebramos esta victoria, que tanto tiempo esperamos.

En un duro final la Selección capitaneada por Leo Messi le ganó, en el emblemático Estadio Maracaná de Río de Janeiro al seleccionado de Brasil por 1-0, en el partido final. Con este triunfo le rompió a Brasil la hegemonía en su tierra y se consagró campeón de América.

El gol del triunfo, lo consiguió Angel Di María, gracias a un pase perfecto de Rodrigo de Paul.  Los memoriosos dicen que Di María, se plagió a sí mismo emulando el golazo ante Nigeria para conseguir el oro en los JJOO de Beijing en 2008.

Pero lo mío no es hablar de Fútbol, sino del mensaje que nos dejan estos muchachos que hoy movilizan al país entero, desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca, en la frontera con Bolivia. Las palabras del Director Técnico, Lionel Scaloni, que llegó sin muchos antecedentes, de forma provisoria, pero que a través del tiempo fue consolidándose junto con su equipo, al decir: “Cuando todos tiramos para adelante, es difícil que no te vaya bien” debería ser un recomendación para todos nuestros políticos y también para la gente común fragmentada hoy por una profunda grieta.

Este fue el triunfo de la unidad, del trabajo en equipo, del diálogo para llegar el entendimiento, de una conducción que cede espacios para que cada jugador aporte lo suyo, que les brinda libertad, pero siempre con la disciplina necesaria para amalgamar al conjunto. De plantearse un objetivo y cumplirlo.

Es también fundamental para el triunfo, la voluntad de ganar, poniendo coraje y dando todo de sí, llegando de ser necesario al sacrificio. Esto es lo que Scaloni inculcó al grupo, ayudado por Messi, el mejor jugador del mundo.

Argentina Campeona, y bien vale festejarlo, pero no podemos dejar de recordar los grandes problemas de nuestro país, donde casi uno de cada dos, vive en la pobreza y muchos en la indigencia. Donde se multiplican las ollas populares, donde el Estado cree que imprimiendo billetes se resuelven los problemas, donde se vive una tragedia en la educación y muchos jóvenes se van del país por falta de horizontes. Donde el mal manejo de la pandemia ha cobrado casi 100.000 muertos, Donde se impide el regreso del exterior de miles de compatriotas, violando la Constitución. Donde se ataca a la empresa privada y al mayor aportante de recursos genuinos como es el campo.

Y donde un sector político que reniega de los valores republicanos intenta profundizar cada día más la grieta.

Lo de la Selección es una pausa valiosa, pero también debe ser un momento para la reflexión política y entender que, cuando todos tiramos unidos para el mismo lado, «es difícil que nos vaya mal».