Desde hace tiempo, se vienen pronosticando dos desastres que afectarían a toda la humanidad, uno, es una epidemia de alcance mundial de muy difícil contención. Ya la estamos sufriendo, la actual pandemia del coronavirus. El otro, es un feroz ataque cibernético que afectaría a todos los países a escala planetaria. Como anticipo de que esto ocurra, recordemos que en 2007, el pequeño país del Báltico, Estonia soportó un gran ataque de hackers contra instituciones estatales e importantes negocios, que inmovilizó por algunas horas el país. Se supone que fue obra de los piratas informáticos rusos.
Aunque hasta el momento no se sabe con certeza si el Kremlin estuvo detrás de los ataques o no, los especialistas sostienen que, dada la magnitud del ataque, los piratas informáticos tuvieron que contar, al menos, con el visto bueno del Kremlin y también con la colaboración de alguna compañía telefónica estatal. A pesar de que apenas cuenta con 1,3 millones de habitantes, Estonia ha hecho de su infraestructura digital un motivo de orgullo nacional.
Un año después, en 2008, la OTAN creó en Tallin, la capital, el Centro de Excelencia para la ciberdefensa, un proyecto en el que participan varios países para diseñar estrategias de defensa contra ataques por Internet.
Otro anticipo de lo que podría suceder en el futuro, es el poderoso ataque cibernético que afectó a miles de empresas, principalmente en los EEUU ocurrido la pasada semana. La empresa de ciberseguridad Huntress Labs afirmó que el objetivo del ataque fue la compañía de tecnología informática «Kaseya», basada en Florida, y luego se extendió por las redes corporativas que usan su software. Kaseya publicó un comunicado en su sitio web señalando que estaba investigando el «potencial ataque».
Huntress Labs afirmó que cree que el grupo criminal de hackers conocido como Revil, que realiza este tipo de ataques por dinero y tiene vínculos con Rusia- fue el responsable. La infracción cibernética ocurrió el viernes en la tarde, a medida que las empresas por todo EE.UU. estaban cerrando en anticipación del largo fin de semana en el que se celebra el Día de Independencia.
El ataque, calificado como colosal por los expertos, utiliza los «ransomware» o cibersecuestro, en el que los sistemas quedan intervenidos por hackers hasta que los individuos o compañías afectadas paguen por desbloquearlos.Este tipo de ataque fue la principal amenaza informática en 2020.
Los ataques son cada vez más numerosos, sofisticados, peligrosos y masivos, y se están desplazando desde el segmento de consumo al empresarial. Todos los informes apuntan que los ciberdelincuentes están enfocando su ámbito de actuación hacia empresas, organizaciones y gobiernos.
La Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, considera que al menos una docena de países están preparando software con la intención de atacar a los sistemas informáticos de otras naciones y menciona a China, Irán, Irak, Libia y Rusia. El director de la Agencia, George Tenet, en un reciente informe al Congreso, declaró que un enemigo que logre plantar el virus adecuado o conseguir acceso al terminal justo, podría causar daño masivo.
El mundo debe permanecer en alerta, las posibilidades de un ataque masivo a un país, a una multinacional o a una región, lamentablemente son ciertas. Ojalá que no ocurra, pero según lo que podemos ver, es muy posible que efectivamente suceda.