Lun. Jun 22nd, 2026

La caída del muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, fue un acontecimiento trascendente en la historia mundial que marcó el fin de la Cortina de Hierro.  Ese día quedaron derribadas las fortificaciones defensivas construidas por los comunistas, que impidieron durante treinta años, el libre tránsito entre los sectores en que había sido dividido Berlín. La frontera quedaba abierta de facto.

Ese hecho señaló el fin de la llamada Guerra Fría, lo que fue proclamado en la Cumbre de Malta tres semanas más tarde, y dio lugar a la reunificación de las dos Alemanias menos de 11 meses después. Ese mismo año, comenzaría el sorpresivo desplome y la disolución de la URSS.

En 1991 la Unión Soviética que todavía era la superpotencia del bloque comunista sufrió el colapso de su economía centralizada. Las reformas llevadas a cabo por Mijail Gorbachov (Perestroika) que consistían en pasar rápidamente de una economía socialista para convertirse en una economía de libre mercado similar a la que ya experimentaba China, eran resistidas por el sector más conservador del Partido Comunista. Este rápido intento de transición provocó la dislocación de todo el entramado industrial y agrícola de la URSS; el país virtualmente se paralizó, la inflación se disparó y aumentó la pobreza y las consiguientes protestas sociales.

El 1 de octubre de 1949, en el lejano oriente, Mao Tse Tung, sobre la base de las teorías de Marx y Lenin instauró la República Popular de China (RPC), comunista.

Cuarenta años después, en mayo de 1989, mientras Mijaíl Gorbachov visitaba Pekín, en la plaza de Tiananmén de esa ciudad, estudiantes y trabajadores reclamaban reformas democráticas, en protestas explicadas como el mayor desafío al Estado comunista en China desde la revolución.  El asunto concluyó con la victoria de la línea dura del Partido Comunista (PCCh), y la cruel masacre de manifestantes en Tiananmén, un hecho que estremeció al mundo. Recordemos que el Partido Comunista de China es una de las mayores organizaciones políticas del mundo y en la actualidad cuenta con más de 90 millones de miembros.

Deng Xiaoping líder supremo de la República Popular China desde diciembre de 1978 hasta noviembre de 1989, impulsó una serie de reformas económicas que supusieron la entrada en China de inversiones de empresas extranjeras y la creación de empresas privadas dentro del país.  El crecimiento de su pbi se mantiene en orden a los dos dígitos anuales, pero la razón de fondo se halla en las tradiciones culturales chinas, que han permitido crear un peculiar y estable sistema: el confucionismo-leninismo

Con una economía creciendo a un ritmo vertiginoso, China disfruta de una aparente estabilidad y hay signos que indican que no existen temores sobre que China vaya a correr la misma suerte que la URSS.  Sin embargo, son muchos los que piensan que la República Popular China se encamina a una crisis.

La demanda de democracia era una consecuencia ineludible del proceso de reforma económica y efectivamente se ha avanzado mucho en lo económico, pero se advierte un estancamiento en el escenario político. El aplastamiento del movimiento democratizador de 1989 representó el triunfo de los sectores inmovilistas, pero las tensiones siguen vigentes y la crisis sería inevitable en el futuro.

China compite hoy con los EEUU por la primacía mundial y las dos potencias conforman las mayores economías del planeta. Es de esperar y desear, que actúen coordinadamente y con prudencia, y no se enfrenten en una nueva guerra fría con diferentes motivaciones y protagonistas, pero de imprevisibles consecuencias. El mundo debe estar alerta.