Pandemia: «Hay una obligación moral de compartir vacunas»

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Los países que producen los inmunizantes contra la pandemia del coronavirus covid-19 “tienen la obligación moral de compartirlos con el resto del mundo”, coincidieron en señalar sanitaristas, epidemiólogos y economistas que participaron en los primeros paneles del Foro Internacional «Geopolítica de las vacunas. Hacia una estrategia argentina de desarrollo y producción», que organizó hoy el Consejo Económico y Social (CES).

El acaparamiento de los fármacos por parte de los países desarrollados, el reto urgente de mejorar su distribución, la necesidad de avanzar en este camino para salvar vidas y su potencial de generar una recuperación global de la economía fueron algunos de los puntos coincidentes de los expositores en el inicio de la actividad que se moderó en el Museo del Bicentenario, pero que contó con varias intervenciones por videoconferencia.

Vendía supuestas vacunas Sinopharm a $5 mil y lo detuvieron.

Vendía supuestas vacunas Sinopharm a $5 mil y lo detuvieron.

Aquellos que tienen la vacuna tienen la obligación moral de compartirla con el resto del mundo. Las consecuencias de no hacerlo son una prolongación de esta alteración económica y de este daño que la pandemia está causando”, dijo Richard Hatchett, CEO de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), desde Londres, citado por Télam.

El ente público-privado jugó un rol clave la financiación del desarrollo de vacunas contra la Covid-19 y hoy es uno de los pilares del instrumento Covax, impulsado principalmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para lograr una distribución más equitativa de esos fármacos.

Hatchett lamentó el repunte de fallecidos reportados en este último tiempo por varios países, recordó que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional dijeron que compartir la vacuna “es la mejor inversión que pueden hacer los Gobiernos por el potencial de restaurar las economías”, e instó a completar la inmunización global “ante la aparición de nuevas variantes que pueden transmitirse más rápidamente”.

“Afortunadamente hemos visto un cambio en el G20 y el G7 con un impulso a los esfuerzos multilaterales para acelerar la vacunación de los países más vulnerables. Queremos que ese impulso crezca”, añadió.

Soberana 1 y 2, dos de las vacunas contra el coronavirus que desarrolló Cuba.

Soberana 1 y 2, dos de las vacunas contra el coronavirus que desarrolló Cuba. Télam

Desde Ginebra, Suiza, Santiago Cornejo, director de la Alianza para la Vacunacion (GAVI), otro pilar del Covax, destacó la velocidad con la que ese instrumento empezó a distribuir inmunizantes en el mundo pero también precisó que “hubo contratiempos”.

“No estamos contentos con estar tan retrasados en lo que respecta a la distribución y cobertura de vacunas en todo el mundo”, agregó y pidió aprender lecciones de esta pandemia en un futuro, entre ellas la necesidad de desarrollar soluciones multilaterales.

“Covax ya firmó compromisos con más de ocho (fármacos) candidatos con volúmenes que nos permitirán cumplir con nuestros compromisos acordados en 2021. Sin embargo, nos enfrentamos a retrasos en la entrega al igual que muchos países con acuerdos bilaterales”, manifestó y apuntó contra las barreras a las exportaciones de materias primas y el acaparamiento que hacen “pocos países de la mayoría de dosis disponibles”.

“A nivel global, un 61% de todas las dosis fueron administradas por tres países: India, China y Estados Unidos. Los países de altos ingresos administraron 67 veces más dosis que los de menores”, graficó la directora general de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne.

“Nos interesa no solo tener una vacuna, sino una que sea accesible de forma global a todos”, coincidió Mariana Mazzucato, profesora de Economía de la Innovación y Valor Público de la University College de Londres, al participar de la actividad.

“Con la pandemia necesitamos inteligencia colectiva, compartir el conocimiento sobre herramientas, vacunas y tratamientos. Fundamentalmente tenemos que cambiar el contrato social entre la industria, el Gobierno y la sociedad. Redefinir el bien común y llenar la brecha de algo que el sector privado no está haciendo”, continuó.

“El bien común es un objetivo. Tenemos que elevar hoy, en pandemia, este concepto para pensar cómo estructurar la recuperación de manera tal de poder reconstruirnos mejor”, concluyó.