Desde el inicio de su gestión, el presidente Alberto Fernández se propuso desterrar la política de «baja intensidad» -como la definió el propio canciller Felipe Solá- que la administración de Mauricio Macri le imprimió a la causa Malvinas y ubicó al reclamo soberano como un tema prioritario en su agenda de gobierno.
Con ese objetivo, decidió reflotar la secretaria de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur -creada durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner y desactivada por el gobierno de Cambiemos- y nombró a Daniel Filmus como su titular.
Bajo instrucciones del jefe del Estado, el Palacio San Martín dejó sin efecto el denominado pacto Foradori–Duncan, firmado por los vicecancilleres de Argentina y el Reino Unido en el 2016 y que significó «uno de los hechos más lesivos para los intereses nacionales y el histórico reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas», según lo definió Filmus.
Esta semana, la estrategia política y diplomática trazada por el Gobierno para Malvinas tuvo dos avances, que la Cancillería juzga «muy significativos», tanto en el orden interno como en el ámbito de los organismos multilaterales, donde Solá se propuso desde un principio intensificar el reclamo soberano sobre las islas.
El Gobierno obtuvo la aprobación por unanimidad de ambas cámaras del Congreso de dos de las tres leyes ideadas por el Ejecutivo para afianzar la soberanía nacional sobre las aguas del Atlántico Sur, las Islas Malvinas y su espacio marítimo circundante.
A esto se sumó una nueva resolución del Comité Especial de Descolonización de la ONU (C-24) que volvió a instar a la Argentina y al Reino Unido a retomar las negociaciones para «encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la controversia de soberanía».
Filmus destacó la decisión argentina de avanzar en la cuestión Malvinas.
En la Cancillería asumieron ese pronunciamiento como un avance en el propósito, hecho explícito por Solá, de «sacar a Inglaterra de la zona de confort» de la que -consideran- gozó durante los cuatro años de la administración de Mauricio Macri.
En diálogo con Télam, Filmus destacó el «apoyo unánime» de los 29 países miembros del C24, muchos de ellos integrantes del Commonwealth, que «acompañaron la posición argentina de buscar una salida diplomática», al diferendo con el Reino Unido.
El secretario ponderó el «trabajo diplomático» de la Cancillería que «permitió que por consenso unánime una vez más el Comité de Descolonización apoyara la resolución 2065 (XX)», pero lamentó que «una vez más el Reino Unido mire para otro lado, y a pesar de ser miembro fundador de la ONU e integrante del Consejo de Seguridad, no escucha el reclamo de diálogo«.
Ahora, la «diplomacia global» desplegada por el Palacio San Martín tiene su foco puesto en obtener el apoyo de otros organismos internacionales: Argentina buscará el respaldo de la Celac y en la próxima reunión conjunta de la OEA y el G77+China, que se realizará en paralelo a la reunión anual de la Asamblea General de la ONU, en septiembre, en la ciudad de Nueva York.