Lun. May 25th, 2026

Estamos transitando el invierno y el clima frío parece que continuará por varias semanas más. Sumado a esto, el  fuerte aumento a las tarifas de gas y de electricidad comenzó a verse reflejado en las facturas de todos los argentinos. En ese contexto, muchas familias se preguntan cuál de los dos servicios será más caro para calefaccionar con temperaturas frías: eléctrico o a gas.

Son varios los sistemas de calefacción que se usan por los argentinos. Algunos consumen más o menos energía que otros pero lo cierto es que varios son los factores a tener en cuenta a la hora de ahorrar o cuidar los consumos.

Cómo cuidar el consumo dependiendo del servicio elegido:

Luz eléctrica:

La electricidad desempeña un papel fundamental en Argentina para proporcionar calor en nuestros hogares durante los meses de invierno. Los sistemas de calefacción eléctrica, tales como radiadores o aires acondicionados con bomba de calor, ofrecen una alternativa cómoda y versátil para mantener una temperatura agradable en el hogar.
Para mitigar este consumo, uno de los consejos es mantener una temperatura moderada y seleccionar equipos con tecnología inverter, los cuales destacan por su mayor eficiencia en el consumo de energía eléctrica. Existen diversas opciones para calentar el hogar con electricidad tales como estufas, caloventores, aires acondicionados. Es importante tener en cuenta que los costos pueden variar según la calidad de los productos, su tamaño y los precios vigentes en el mercado.

Gas natural:

El gas natural se erige como una opción muy popular para la calefacción en los hogares argentinos. Este recurso se encuentra en abundancia en el país. Los sistemas de calefacción a gas, como estufas o calderas, proveen un calor rápido y eficaz. Para maximizar el ahorro de energía, es esencial mantener un adecuado aislamiento térmico en el hogar y llevar a cabo un mantenimiento regular de los equipos.

¿Luz o gas, cuál es el más recomendado?

De acuerdo con un informe del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), el consumo de gas natural resulta 3.5 veces más económico que el de la electricidad.


No obstante, los resultados en cuanto al consumo energético pueden variar según diversos factores, tales como las temperaturas del año, la cantidad de usuarios por hogar y el tamaño de la vivienda, la demanda del consumo y su duración, entre otros.