Jue. Feb 22nd, 2024
Aquellos que anunciaban que Milei representaba la antidemocracia y advertían el peligro de votarlo, son los que hoy se muestran como los auténticos antidemocráticos.

Milei, que aún no asumió, obtuvo la presidencia por más del 55 % de los sufragios, siendo el presidente más votado desde el advenimiento de la democracia. El libertario proponía un cambio muy profundo y nunca ocultó durante su campaña, que Argentina iba rumbo a un fuerte ajuste. Las políticas extraviadas de las ultimas décadas, especialmente, la de los últimos veinte años, han provocado que la economía no crezca y se genere mucha pobreza. Pasamos de ser una sociedad con un 75 % de clase media a tener casi un 50 % de pobres.

Milei, ya en su calidad de presidente electo, hizo algunos anuncios de privatizaciones en empresas que hoy son estatales. Una de ellas es Aerolíneas Argentinas, que recibe subsidios por unos 350 millones de dólares anuales para cubrir su déficit.  A diferencia de Telam, la TV Pública y la radio del Estado o de YPF, que anunció serán privatizadas, Milei propone que la línea aérea de bandera pase a manos de sus empleados. Una oferta nada despreciable para cualquiera que trabaje en la empresa.

Pablo Biró, titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), reaccionó muy mal, en declaraciones radiales dijo “Si se quiere cargar Aerolíneas nos va a tener que matar y, cuando digo matar, literalmente va a tener que cargar muertos”. Además, dijo que la compañía puede ser “superavitaria inmediatamente” y que es el Congreso el que debe definir si se traspasa a una cooperativa. ¿Si es una empresa rentable porque no acepta que se las regalen a los empleados?

No piensa igual Edgardo Llanos, secretario general de la Asociación de Personal Aeronáutico (APA), quien afirmó que la compañía “sin los aportes del Estado no puede funcionar, no puede competir”. Estos recursos que podrían utilizarse en salud, educación o seguridad, que son temas que el Estado debe asumir, están financiando los vuelos de los sectores más altos de la sociedad, los que usan el avión para desplazarse. De esta manera los pobres, que jamás viajan en avión, están subsidiando a los más pudientes.

Milei no engañó a nadie, está anunciando que va a hacer lo que viene predicando desde hace tiempo. Claro está que ahora ya es el presidente electo.

Cuidar la democracia no es cuidar de nuestros quioscos, de nuestros espacios de poder o negocios o de nuestros sitios laborales, es aceptar lo que la mayoría decide. Y el domingo 19 la voz del pueblo se hizo sentir en las urnas. El resultado muestra claramente el hartazgo de la sociedad con una clase política que no supo o no quiso sacar Argentina del pozo. Lo de Milei no fue un “salto al vacío”, ya estamos viviendo en el fondo y todos debemos apoyar y colaborar para salir de él.

Señores sindicalistas, líderes sociales, empresarios, apoyen a la democracia, no pongan palos en la rueda a un gobierno legítimamente elegido por el voto popular, ni preparen las piedras para apedrear al Congreso.