El dirigente sindical, también empresario y político. Fue diputado y senador nacional por Catamarca. Y hoy es el titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos. Su esposa es la diputada nacional Graciela Camaño.
Después de lanzar su frase, que se hizo célebre, aclaró, “Yo en ese momento era parte del gobierno de Carlos Menem, como titular de la Superintendencia de Salud, pero tenía una gestión transparente, nunca entré a una comisaría” agregando «Yo dije eso porque un amigo radical me dijo que en la Argentina se robaban 2 mil millones de pesos por año del Estado «. Y contó también que en ese momento «casi lo matan» por sus dichos.
Ahora volvió a depararnos otra sorpresa, organizó un acto con empresarios y sindicalistas en Parque Norte, para Javier Milei y se integró a la campaña libertaria. Pero no concurrió al acto para preservar la imagen “anti casta” del candidato.
En un muy reservado encuentro anterior, entre Milei y Barrionuevo, el gastronómico le ofreció organizar un dispositivo que permita la adhesión de dirigentes peronistas y mejorar la fiscalización, además de colaborar con el financiamiento de su campaña. Barrionuevo espera crecer en influencia política en un eventual gobierno libertario.
Muy atrás quedó el encuentro de abril en el hotel Llao Llao de Bariloche, cuando el gastronómico levantó la mano del ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, a quien veía con más chances de entronizarse como candidato presidencial del peronismo.
Ante este acercamiento que tuvo mucha prensa, la CGT no podía quedarse callada y difundió un comunicado. En el se dice: “Que nadie se equivoque: ninguna especulación individual y oportunista va a confundir la voluntad unánime del movimiento obrero organizado que -por historia, por convicción y por compromiso- manifestamos nuestra única opción electoral por el candidato Sergio Massa”.
A la CGT parece no importarle el enorme desorden en la economía del país que viene generando el ministro y candidato Sergio Massa, con una inflación mensual de tres dígitos. Estamos transitando al borde de una hiperinflación y de un colapso total, mientras los dirigentes sindicales sólo tienen oídos para los cantos de sirena del superministro.
Extraños y muy oscuros tiempos los que vamos transitando los argentinos, un presente y un futuro cercano muy tenebrosos, aunque observamos con esperanzas una luz brillante al final del túnel.
