La economía argentina está totalmente desquiciada. El dólar blue sube sin encontrar su techo, la inflación se dispara ferozmente, los comerciantes no saben si parar sus ventas o aplicar fuertes aumentos porque no saben si podrán reponer la mercadería, los asalariados tiemblan frente a las góndolas, los jubilados lloran ante un plato de comida, el presidente Alberto Fernández ha desaparecido de hecho, la vice ausente y el superministro de economía Sergio Massa da manotazos con la intención de encontrar algún salvavidas que lo salve de una generalizada debacle. Afirma que no renunciará y que seguirá en el Ministerio hasta el 10 de diciembre. Mientras, el diputado ultra K, Eduardo Valdés lo insta a renunciar para enfocarse en la campaña y no tener que “reflexionar todos los días sobre la cotidianidad económica”

El director de la Aduana Guillermo Michel es el nuevo encargado de controlar las subas. Será quien monitoree a las empresas para que no disparen sus precios.
Pero los aumentos continúan, las petroleras aumentaron un 12,5 incluida YPF y se comprometieron a no aumentar más, hasta las elecciones generales de octubre, mientras que los medicamentos muestran subas superiores al 20 %. Se anunció un nuevo acuerdo de Precios Justos con grandes formadoras de precios que limitará al 5% mensual por 90 días las subas de precios clave, pero los aumentos en los almacenes de barrio marcan sus precios según sus conveniencias.
El Gobierno amenazó con suspender por 15 días las exportaciones de carne, pero dejó el tema en suspenso para dar a los frigoríficos una oportunidad de negociar los precios con Guillermo Michel.
Massa viaja a Washington para acordar con el Fondo, el envió de los dólares que le tienen prometido. Un portavoz de su ministerio confirmó el viaje y anticipó que la Argentina «busca negociar» una extensión de los desembolsos, a unos 10.500 millones de dólares, en lugar de los 7.500 millones de dólares que tiene previsto entregar el FMI, para engrosar las reservas y poder intervenir en el mercado financiero de cambio.
Esperemos que, con estos fondos, la economía tienda a ordenarse.
