“Los equipos del FMI y del Ministerio de Economía continúan trabajando constructivamente para fortalecer el programa respaldado por el Fondo en el contexto de la sequía muy severa”, informó esta mañana un portavoz del organismo multilateral.
“Las discusiones están en curso de manera virtual y se espera que los equipos tengan varias reuniones esta semana para avanzar con el programa”, concluye el escueto mensaje. En tanto, fuentes del Palacio de Hacienda ratificaron que «las conversaciones avanzan constructivamente con el objetivo de rebalanceo el programa por el impacto de la severa sequia».
El escenario para modificar aspectos del programa vigente con el FMI no es el mejor. “A la sequía hay que sumar un año electoral”, confiesan analistas internacionales, situación que torna más difícil la toma de decisiones en el Directorio del Fondo.
En declaraciones recientes, Kristalina Georgieva señaló que el organismo ha analizado las implicancias de la sequía y, que, por esta razón, se modificó la meta de acumulación de reservas” al tiempo que reconoció que “tenemos el compromiso del gobierno de continuar afinando las políticas a la luz de las condiciones en las que se encuentran”.
Aunque dejó una recomendación en el sentido de que el
éxito del programa “redunda en la implementación, y la implementación seguirá siendo lo importante incluso en estas circunstancias tan desafiantes”.
Es decir, lo que el FMI aspira es al cumplimiento de los nuevos objetivos que se establezcan. Por otra parte, ya es conocido que Argentina incumplirá las metas estipuladas para este trimestre.
Cabe señalar que se estima que la sequía tendría un impacto de 3 puntos en el PIB y el Tesoro perderá de recaudar el equivalente a 1% del PBI por menores retenciones.
