Reflexionar sobre la relación de la política con las ideas es hoy más necesario que nunca, ya que la política, esta siendo impugnada en todo el mundo. Hay una generalizada desconfianza en los políticos y cobran protagonismo los dirigentes antisistema , de izquierda o de derecha que proponen soluciones fáciles y simplistas. No pregonan una ruptura directa del sistema democrático, pero tienden a deslegitimar, a todos sus actores, salvo, claro a ellos mismos, que no se consideran como participes de ese juego.
En ese contexto, la relación entre la política y las ideas se torna más relevante, porque para que los ciudadanos recobren la confianza en sus representantes, es muy importante que estos nutran sus acciones en principios y valores. Parece inevitable, al abordad este tema remitirse a dos célebres conferencias que Max Weber pronunció al final de su vida. En tiempos muy convulsionados para Alemania, luego de la Primera Guerra Mundial, » La ciencia como vocación » y » La política como vocación «, que habrían de ser publicadas conjuntamente bajo el título «El científico y el politico».
Allí distinguen claramente los objetivos de ambas actividades. Por política entiende la dirección o la influencia sobre la dirección de una asociación política, es decir, de un Estado que reclama para sí el monopolio de la violencia física legitima. Así que la identifica con el ejercicio del poder y considera al Estado como su máximo ejecutor. La ciencia, el mundo de las ideas, tiene otra finalidad, la búsqueda de la verdad.