Jue. Jun 25th, 2026

Francis Fukuyama es un politólogo norteamericano de renombre mundial. Su libro «El Fin de la Historia y el ultimo Hombre», publicado en 1992, ha sido traducido a más de 20 idiomas.  En el libro Fukuyama expone su tesis de que la historia, como lucha de ideologías, ha concluido, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el final de la guerra fría. El politólogo demuestra que la democracia ha sabido transformar el reconocimiento personal, fuente de conflicto, en un reconocimiento universal, mejorando la convivencia de la sociedad en general. Es por ello que la democracia liberal es el fin de la historia, pues ha conseguido erradicar las contradicciones.

Su definición de democracia liberal se sustenta en al menos tres puntos: Disponer de una economía de libre mercado; Poseer un gobierno representativo; Mantener los derechos jurídicos.  Según sus propias palabras «como idea, la democracia liberal es el único sistema político con algún tipo de dinamismo».

Para el politólogo, su tesis no implica que ya no sucederán más cosas a través de la historia porque argumenta, la historia generalmente va determinada por la ciencia y esta no ha encontrado todavía sus límites. Por el contrario, Fukuyama cree que ahora es el turno de la biología; los descubrimientos que se hagan en esta ciencia orientarán el futuro.

Hace poco, Fukuyama publicó un nuevo libro, “El liberalismo y sus desencantados” en él su autor argumenta que la expansión de las democracias liberales es fruto de una reacción frente a la percepción social de que los regímenes liberales se han mostrado impotentes para enfrentar los problemas generados por la desigualdad que ha traído consigo el capitalismo globalizado y sienta las bases de lo que hoy debe ser una democracia.

En la introducción Fukuyama escribe, “Este libro pretende ser una defensa del liberalismo clásico, o bien —en caso de que este término esté demasiado cargado de connotaciones históricas— de lo que Deirdre McCloskey denomina «liberalismo humano». Creo que en la actualidad el liberalismo se encuentra seriamente amenazado en todo el mundo; si bien se asumió como algo natural en su día, sus virtudes y su valor tienen que exponerse y ponderarse de nuevo.”

El politólogo sostiene que los liberales clásicos tienen que superar el tiempo neoliberal. Habla del neoliberalismo descarriado que demonizó al Estado y dio por tierra a la solidaridad y el empuje individual. Por otro, define las corrientes identitarias desbocadas: la derecha nacionalista cuya base es la construcción de teorías conspirativas y la izquierda, como una corriente demasiado centrada en las minorías.

El autor dice también en la introducción del libro: “Escribo este libro en una época en la que el liberalismo ha sido objeto de numerosas críticas y cuestionamientos y es, para muchas personas, una ideología anticuada y caduca incapaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo. No es la primera vez que ha sido criticado”.

Y escribe también “No obstante, el liberalismo sobrevivió a esos desafíos y se convirtió en el principio organizador dominante de gran parte de la política mundial a finales del siglo XX. Su perdurabilidad es un reflejo del hecho de que presenta justificaciones prácticas, morales y económicas que resultan atractivas para muchas personas, especialmente para aquellas cansadas de las violentas disputas engendradas por sistemas políticos alternativos.”

No puedo extenderme más en el tiempo limitado de un espacio radial, solo quise introducir fugazmente en nuestras notas editoriales, a uno de los intelectuales más influyentes de nuestros tiempos.