Alberto fuera de juego: CFK y los gobernadores se ponen al hombro la elección presidencial

El nivel de crudeza o crueldad para con quien encabezó la fórmula ganadora del 2019 es lacerante. Alberto Fernández puede resistir con sus diputados (que no llegan a la media docena) o con la lapicera. Es decir, apelando al veto, si la ley de eliminación -van por todo no solamente por la suspensión- de las PASO termina siendo aprobada por el Congreso.

(Nueva York – Enviada Especial) La agenda fue intensa. Pero en cinco días de camaradería entre Washington y Nueva York -traslado de casi cinco horas en micro incluido- hubo tiempo para discutir por demás la agenda política de la Argentina. Los gobernadores oficialistas del Norte Grande en representación de sus colegas del resto del país y el ministro kirchnerista Eduardo “Wado” De Pedro en nombre de Cristina Kirchner van por la eliminación de las PASO, por ayudar a Sergio Massa a que estabilice la economía, por movilizar al partido en los distintos distritos y por desplegar un operativo de damage control (control de daño) alrededor del Presidente.

Convencidos de que los que saben ganar elecciones son ellos, no piensan volver a caer en el error que -analizan- cometieron en el 2021 donde, por cuidar las formas y la institucionalidad, dejaron que Alberto Fernández decidiera quiénes encabezarían las listas en Buenos Aires y Capital Federal.

El nivel de crudeza o crueldad para con quien encabezó la fórmula ganadora del 2019 es lacerante. Alberto Fernández puede resistir con sus diputados (que no llegan a la media docena) o con la lapicera. Es decir, apelando al veto, si la ley de eliminación -van por todo no solamente por la suspensión- de las PASO termina siendo aprobada por el Congreso.

El proyecto que fue analizado por la comitiva neoyorquina y al que tuvo acceso exclusivo Infobae será presentado esta semana por Luis Di Giácomo, el diputado de Juntos Somos Río Negro junto a su compañero de bancada Agustín Domingo y a los diputados misioneros del Frente de la Concordia Diego Sartori y Carlos Fernández. Todos integran el Bloque Provincias Unidas que preside Di Giácomo.

Fue justamente el rionegrino quien el jueves recibió un Whatsapp en tono eufórico que le enviaba desde Estados Unidos el gobernador misionero Herrera Ahuad: “Andá para adelante que acá tenés el visto bueno de ocho gobernadores. Nosotros te acompañamos. Esto sale o sale”.

Está claro que la punta de lanza serán los independientes provinciales pero atrás se unificará el peronismo. La mayoría de las provincias o bien nunca aplicaron las PASO para los candidatos locales (Formosa y Jujuy, por ejemplo) o están en camino de eliminarlas (como San Juan y Catamarca). Si la tendencia en el bloque oficialista es mayoritaria será difícil que sólo por sostener la imagen del Presidente haya diputados que lo acompañen en la negativa. Más probable es que así como por razones obvias dejó de hablar de su reelección, Fernández deje la defensa de las PASO en el plano de su “deber ser ideal” y ensaye argumentos evasivos del estilo “es un tema del Congreso”.

Alberto podrá tener equívocos metodológicos y políticos pero no come vidrio. Enfrentar a los gobernadores y a Cristina al mismo tiempo es un acto suicida. Es que así como en su momento los caciques del interior salieron en respaldo del Presidente cuando la Vice lo arrinconaba con sus críticas, hoy la situación es muy distinta. El nivel de hartazgo que ellos tienen hoy es superior al que tiene Cristina.

Hay en esta alianza estratégica un antecedente reciente. Los gobernadores en su conjunto fueron centrales a la hora de presionar para que Sergio Massa asumiera en el Ministerio de Economía. Y para garantizar la continuidad de Juan Manzur en la Jefatura de Gabinete.

Hoy todos están convencidos de que si el peronismo no se alinea detrás de la receta de Massa para estabilizar la economía, si no se aquietan las aguas de las posibles internas, y si no se consigue llegar a mediados del próximo año con una curva inversa en términos de ingresos al bolsillo de la gente, el 2023 está perdido. Y, si bien muchos tienen alambrados sus territorios y pueden desacoplar la elección provincial de la nacional, cuando las olas empiezan nada las detiene y el poder de daño es enorme.

Está claro entonces que con la eliminación de las PASO hay especulación electoral. Pero también es cierto que, a diferencia de Cristina que en su momento las impulsó, muchos gobernadores estuvieron en contra desde un principio.

Luis Di Giacomo, diputado de Juntos Somos Río Negro

El proyecto de Di Giacomo que es el que los gobernadores coincidieron en apoyar, toma como base de su propuesta la iniciativa de derogación de las PASO (4557-D-2019) que presentó en el recinto el diputado del PRO Pablo Tonelli, otro de la diputada Alma Sapag, del Movimiento Popular Neuquino y otro del diputado Juan Carlos Giordano, del Frente de Izquierda. Los antecedentes no solo tienen que ver con demostrar que hay transversalidad de ideas, sino que apunta a debatir la coherencia o no de la oposición.

Cuando el peronismo llevó las PASO para su aprobación en el Congreso fue criticado desde todos los ángulos por querer interferir en el proceso electoral. Ahora que intenta derogarla pasa lo mismo. Pero también es fluctuante en ese sentido la postura de la oposición.

Lógico sería a todas luces proponer cambios en el sistema electoral pero que rigieran recién pasando, al menos, una elección. Para evitar la carga especulativa que siempre puede haber sobre el tema.

Las PASO para muchos son una interna de los partidos financiada por el Estado; para otros, una manera de financiamiento espúreo de la política (partidos inexistentes que se presentan religiosamente para cobrar el dinero de la impresión de boletas que nadie custodia si se gasta o no efectivamente); y finalmente están quienes dicen que por la dinámica electoral del país las PASO se transformaron en una virtual primera vuelta.

El mejor ejemplo de eso fue justamente la elección presidencial de 2019. El propio Mauricio Macri alega que su gobierno terminó ese fatídico 11 de agosto, día de la Primaria Abierta Simultánea y Obligatoria porque los números fueron tan contundentes que generaron un efecto real en la población y en las expectativas económicas.

Las PASO en lo formal sólo eligen candidatos. Pero en los hechos pueden ungir Presidentes tal como aconteció en el 2019.

Dentro del Gobierno quien más milita la derogación de la ley es el Ministro de Economía. Cristina y Máximo aún no habían dado señales públicas. El diputado sí le advirtió a Sergio Tomás, su socio político, que la única manera que él aceptaría el cambio es que el proyecto se vote en el recinto este año. Cambiar las reglas electorales el año que viene a último momento sería menos “ético” para el líder de La Cámpora.

Cristina no se pronunció en público y tampoco en privado. Está dejando correr el tema para definir a último momento. Pero si tiene que terciar entre los gobernadores y el Presidente, está claro que el fiel de la balanza se inclinará por ellos. Como animal político CFK sabe que se necesita el territorio.

Máximo Kirchner, Wado de Pedro y Sergio Massa

Además en trueque de favores podría canjear la derogación de la ley por una unificación del calendario nacional. Es decir, comprometer a que aquellas provincias cuyas constituciones lo permiten, unifiquen la elección con la nacional para que así se traccionen votos para la presidencial.

El otro argumento central es también un guiño al radicalismo. Las PASO se ganan básicamente con plata. Ahí el PRO lleva una supremacía absoluta dentro Juntos por el Cambio. En las internas partidarias hay más juego para que la militancia pueda equilibrar el peso del dinero. Por eso para muchos también esta suspensión de las PASO es funcional para que el radicalismo gane peso en la coalición opositora.

El rol de Lilita en ese sentido es central. En los últimos días ya se mostró resignada. Al mismo tiempo pidió que Mauricio Macri trate mejor al radicalismo. Todo un mensaje para quien quiera leerlo.

El gran tema ahora estará en el recinto. Ahí empiezan a cotizar en bolsa los votos de los libertarios. El fiel de la balanza, en este caso, lo dirimirá el dinero. Eliminar las PASO, según el proyecto, implicaría un ahorro de 22.500 millones de pesos. A simple vista tanto Javier Milei como José Luis Espert deberían estar de acuerdo. Finalmente no deja de ser plata que se ahorra el Estado. Medir la democracia en términos de costos materiales es una aberración política. Pero en esta instancia, al parecer, todo vale.

Hoy los ojos están posados en qué hará Javier Milei. El diputado que ayer estaba de gira por Tucumán, ladra cuando le hablan del tema con la lógica de quien sabe que esa discusión es lo más lejano a estar cerca de la gente: ”Es un tema de la casta política que se matan viendo cómo se ponen trampas”, vocifera.

De todas maneras las operaciones sobre él están a la orden del día. Milei en un punto piensa casi igual a Cristina. Siente que muchos líderes de opinión y medios de comunicación lo “operan” constantemente marcándole la cancha. El tema de su voto por las PASO es uno de esos ejemplos donde el libertario entra en modo furia cuando se lo llevan a la mesa porque lo siente una trampa.

En términos filosóficos Milei debería estar en contra de las PASO. Pero no es una definición que pueda dar hoy cuando el proyecto aún ni siquiera entró en el recinto.

La jornada de ayer en Nueva York fue la última de esta gira de los gobernadores del Norte Grande por Estados Unidos. Gerardo Zamora, Jorge Capitanich, Gildo Insfrán, Gerardo Morales, Oscar Herrera Ahuad, Ricardo Quintela, Gustavo Saenz y Raúl Jalil no podían haber pedido más.

El ministro De Pedro tampoco. Ayer fue el turno del encuentro y almuerzo en el Council Of Américas donde la mítica Susan Segal los recibió con todos los honores. En la despedida Wado tuvo sí que sortear alguna chicana. “Acá se muestran juntos y todo muy lindo pero en Argentina cada vez se profundiza más la grieta”, lo chicaneó uno de los invitados presentes. La respuesta fue tan diplomática como evasiva.

Es que replicar en el país el clima de convivencia de estos días en Estados Unidos parece utopía. Si se pudiera soslayar las diferencias para capitalizar en las coincidencias —que son muchas más de las que se ven en público— entre los dos extremos del arco político argentino estaríamos “condenados al éxito”, tal como vaticinó frustradamente hace ya dos décadas el filósofo contemporáneo Eduardo Duhalde.

Fuente: Nancy Pazos para Infobae

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