Dom. Abr 19th, 2026

En un país con un 50 % de pobreza, con una inflación imparable que ya está en orden al 80 % anual, con salarios jubilatorios miserables, con una criminalidad creciente, en un clima generalizado de insatisfacción social, con sindicatos movilizados y cuando el salario vital mínimo no alcanza para cubrir el monto necesario para no ser pobre, el Senado de la Nación, a instancias de Cristina, dio media sanción a un proyecto de ampliación a quince del numero de miembros del alto tribunal.

El proyecto de los gobernadores peronistas era llevarla a 25 miembros, un juez por cada distrito, un soberano mamarracho que ya analizamos en este espacio.  Pero ayer, para lograr los votos necesarios, el Frente de Todos negoció sacarle 10 jueces al proyecto original y dejarlo en 15. Total 25 o 15 es lo mismo para licuar a la Corte actual y satisfacer las necesidades de la vicepresidenta, el auténtico móvil del asunto.

Para la vicepresidenta era necesario darle sanción ayer, a fin de enviar un mensaje a los jueces del Tribunal Oral, que juzga la causa vialidad, porque ella de manera personal, asumirá su propia defensa.

El tratamiento del proyecto en el recinto fue muy penoso por los duros ataques a la Corte actual, una Corte, para los que tienen conciencia cívica y conocen el tema, es altamente idónea, honorable, honesta e imparcial.

El titular del Instituto Patria Oscar Parrilli, el mismo que Cristina trataba de “boludo” en unas grabaciones, dijo que “con estos cuatro mafiosos, no hay gobierno que aguante”. El camporista rionegrino Martín Doñate, los calificó de “cortesanos cobardes” y así los discursos sirvieron para que el kirchnerismo junto al peronismo, descalificaran con furia a los miembros actuales del Alto Tribunal.

Finalmente, el proyecto fue aprobado por 36 votos contra 33. La riojana Clara Vega, el rionegrino Alberto Weretilneck y la misionera Magdalena Solari Quintana, votaron junto al oficialismo

Lo de ayer quedará para la historia ignominiosa de nuestra Argentina, no se trató de una sesión dedicada a resolver alguno de los múltiples problemas que aquejan a la Nación, se trató de uno de los caprichos de Cristina, que se siente acorralada y pelea con fiereza, para no ir presa. Los senadores que votaron ayer la media sanción son sus cómplices.

El proyecto pasa ahora a Diputados, donde el oficialismo no tiene el número necesario para aprobarlo. Es de esperar que los bloques pequeños o los diputados que actúan en solitario, no se presten para un negociado espurio. La institucionalidad de la República está en juego.