La amenaza nuclear de Putín

Mientras nuestro gobierno busca blindar a Cristina de sus problemas judiciales y ahora insiste en ese mamarracho de proyecto de aumentar el número de miembros de la Suprema Corte a 25. Aun cuando aceptarían a cambio del voto en el Senado aumentarla a solo 15, el mundo entero está amenazado por un Putin, capaz de incinerarnos e incinerarse él mismo, en una hecatombe nuclear.

Ante el retroceso de las tropas rusas en Ucrania, donde resulta evidente que está perdiendo una guerra que creía sería un simple paseo, anunció una «movilización parcial» de los rusos en edad de combatir, abriendo la vía a una escalada en el conflicto.

Según el mandatario, la medida, que entró ayer en vigor, obedece a la necesidad de defender la soberanía y la integridad territorial del país. Y explicó que serán llamados a filas solo reservistas que hayan cumplido el servicio militar obligatorio.

No solo decidió esta movilización, sino que volvió a amenazar con un posible ataque nuclear. Este mismo miércoles expresó a su nación y al mundo: «A aquellos que se permiten semejantes declaraciones hacia Rusia, quiero recordarles que nuestro país dispone también de varios medios de destrucción, y que, en algunos casos, son más modernos que los de los países de la OTAN”.

Y agregó: “Si la integridad territorial de nuestro país se ve amenazada, por supuesto que usaremos todos los medios a nuestra disposición para proteger a Rusia y a nuestro pueblo».


Con 6.375 dispositivos, Rusia tiene el mayor arsenal nuclear del mundo. De los socios de la OTAN, EE. UU. tiene la mayor fuerza nuclear, con unas 5.800 cabezas nucleares, Francia tiene 290 ojivas y el Reino Unido unas 215. No son cifras exactas, ya que los países mantienen en secreto mucha información sobre sus programas nucleares.

El presidente de EE. UU. es quien decide en primera instancia sobre el uso de las armas nucleares estadounidenses que están almacenadas en Alemania, Italia, Bélgica y los Países Bajos. El daría luz verde para utilizar las bombas y el país aliado (por ejemplo, Alemania) tendría que aceptar el lanzamiento de las bombas con sus propios aviones de combate. Antes del despliegue, probablemente se consultaría con los demás aliados de la OTAN. En tanto, la decisión de usar la fuerza nuclear francesa es tomada exclusivamente por el presidente galo; en el Reino Unido, el poder de decisión recae en el primer ministro.

«Si Rusia rompiera el tabú nuclear que existe desde 1945, el país también quedaría aislado y sería condenado en todo el mundo. Putin perdería a todos sus aliados incluida China. Esto tendría consecuencias incalculables para la supervivencia política, económica y social de la Federación Rusa», afirma Wolfgang Richter, coronel alemán retirado y experto en política de seguridad del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad de Berlín.

Por ello, considera bastante improbable una guerra nuclear con la OTAN: «Rusia no puede ganar la guerra, porque llevaría a la destrucción mutua. Creo que todavía queda algo de racionalidad en el Kremlin», concluyó el experto en seguridad.

spot_img

Notas Relacionadas

spot_imgspot_img