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septiembre 16, 2022

En concreto, menciona algunos ejemplos que despertaron cierto descrédito hacia los funcionarios judiciales: «Le formatearon el celular a Fernando Sabag Montiel [acusado de intentar asesinar a la expresidenta], y hubo algunas desprolijidades. Eso también alimenta la desconfianza en el caso». Más preguntas en la encuesta sobre el atentado a Cristina Ante el interrogante de «¿qué sensación le produjo el atentado contra Cristina Kirchner?», se plasmaron las siguientes cifras: un 46% mostró «preocupación», el 16,3% sintió «bronca», un 10,5% «tristeza», el 4,8% «miedo», mientras que el 22,5% no supo qué decir. Por otro lado, el 55,4% dijo que el ataque «fue parte de una organización o conspiración», el 15,9% señaló que «fue una persona suelta con desequilibrios mentales», un 11,4% consideró que «fue algo espontáneo o improvisado» y el 17,3% no se inclinó por ninguna hipótesis. De cara a lo que viene, el 42,6% está «muy de acuerdo» en que el oficialismo y la oposición deberían firmar un pacto de convivencia democrática, el 29% está «algo de acuerdo», el 15% «muy en desacuerdo» y el 6,7% está «algo en desacuerdo». Igualmente, hubo respuestas contradictorias con respecto a esta afirmación: «El atentado a Cristina Kirchner es un atentado a la democracia». En efecto, un 42,8% dijo estar «muy en desacuerdo», el 8,7% «algo en desacuerdo», un 10,4% «algo de acuerdo» y el 34,4% «muy de acuerdo». Al respecto, este medio pidió la opinión del especialista: «Esa contradicción tiene que ver con cómo la sociedad lee algunas cosas. Si bien uno puede apoyar la idea de que el atentado contra Cristina es un atentado contra la democracia, desde un punto de vista institucional, el Gobierno está en una situación de debilidad, con muy baja credibilidad», introduce. Según Muruaga, a la administración de Alberto Fernández «le cuesta imponer sus propios marcos políticos sobre lo que pasó». Con ese tono, agrega: «Eso hace que el mismo porcentaje de la sociedad que tiene desconfianza con el Gobierno, cuando recibe los mensajes del Gobierno de qué fue lo que pasó, siente desconfianza hacia esos mensajes también». Esa lógica también se aplica a la bajada de línea gubernamental de que el intento de magnicidio fue un resultado de los discursos de odio, «algo que la sociedad ve con mucho escepticismo», aclara el consultor. Esto, hablando siempre de los sectores que no son afines al oficialismo. Para zanjar el interrogante, Muraga acota: «Todo esto no significa que esa misma sociedad cuando preguntás si creen necesario bajar el nivel de violencia del discurso político, vaya a decir que no. Si bien son contradictorias las ideas [pedir un pacto democrático pero no considerar el ataque como un atentado a la democracia], pueden convivir en las mentes de las personas». La inmensa mayoría pide bajar la violencia discursiva A su vez, una abrumadora mayoría, compuesta por el 82,1%, coincidió en que «es necesario que se bajen los niveles de violencia en el debate público de Argentina». Para el entrevistado, «lo más importante del estudio es ese dato, que la mayor parte de la sociedad espera que toda la política, oficialismo y oposición incluidos, sepan dialogar». Al preguntar qué sector tiene mayor responsabilidad en sembrar y difundir discursos de odio, el 36,6% de los encuestados le echó la culpa al Gobierno nacional. Detrás, siguen los medios de comunicación y periodistas, con un 24,2%, Juntos por el Cambio, que acumuló un 12,5%, las redes sociales, con el 11,1%, y la opción «otro», que aglutinó el 13,9%.

La versión fue desmentida por la vocera presidencial, Gabierla Cerruti, la semana pasada. Pocos días después, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, también rechazó las versiones. Sin embargo, la eventual…

Luego de tres meses en la Argentina, 12 tripulantes del avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza se fueron del país ayer en dos vuelos de la aerolínea Boliviana de Aviación (BOA). La salida fue autorizada por el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, quien acató una resolución de la Cámara de Apelaciones de La Plata que ordenó la liberación de una parte de los implicados y el 13 de septiembre dispuso un plazo de 10 días para resolver la situación procesal de los siete restantes. De las 19 personas que el 6 de junio aterrizaron en Ezeiza en el Boeing 747 de la empresa Emtrasur, una parte integrada por ocho ciudadanos venezolanos despegó en uno de los vuelos de BOA; en tanto, por la noche salió otro avión de la misma compañía con tres venezolanos y un iraní. Según el registro de vuelos de Aeropuertos Argentina 2000 y la información aportada por fuentes judiciales a Infobae, se trató de los vuelos OB 709 y OB 701, que despegaron del Aeropuerto Internacional de Ezeiza ambos con destino final en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. La decisión de Villena de autorizar la salida del país se concretó el 13 de septiembre y surgió luego de la exigencia de la Cámara de Apelaciones. En primer lugar, el magistrado procedió a devolverle el pasaporte a los 12 tripulantes y, finalmente, ayer se retiraron del país. Se trata de Victoria Valdiviezo Marval; Cornelio Trujillo Candor; Vicente Raga Tenias; José Ramírez Martínez; Zeus Rojas Velásquez; Jesús Landaeta Oraa; Armando Marcano Estreso; Ricardo Rendon Oropeza; Albert Ginés Pérez; Ángel Marín Ovalles, Nelson Coello y Mahdi Mouseli. La sentencia que ordenó la autorización de la salida de esos ciudadanos fue emitida por la Sala III de la Cámara, integrada por los jueces Roberto Arias y Carlos Vallefín. Los siete tripulantes que fueron retenidos son el piloto Gholamreza Ghasemi, Abdolbaset Mohammadi (ambos en la foto), y tres venezolanos: Víctor Pérez Gómez (gerente general de Operaciones), Mario Arraga Urdaneta, y el mecánico José Garcia Contreras Los siete tripulantes que fueron retenidos son el piloto Gholamreza Ghasemi, Abdolbaset Mohammadi (ambos en la foto), y tres venezolanos: Víctor Pérez Gómez (gerente general de Operaciones), Mario Arraga Urdaneta, y el mecánico José Garcia Contreras En el fallo, los camaristas consideraron que “ni la República Bolivariana de Venezuela ni la República Islámica de Irán son parte de la investigación” y sentenciaron: “Se trata de determinar si ciudadanos de distintas nacionalidades bajo apariencia de realizar una actividad lícita, están financiando operaciones de terrorismo”. De los 19 tripulantes originalmente imputados en la causa, hay siete que aún permanecen retenidos. Son los iraníes Gholamreza Ghasemi (piloto), Abdolbaset Mohammadi; y los venezolanos Víctor Pérez Gómez (gerente general de Operaciones), Mario Arraga Urdaneta, y el mecánico José Garcia Contreras. El juez Villena considera que “hay indicios concretos”. En cuanto a los dos restantes, los iraníes Saeid Vali Zadeh y Mohammad Khosraviragh, Villena requirió que permanezcan en Argentina para finalizar el peritaje de sus teléfonos y computadoras. Siguiendo argumentos constitucionales y convencionales, los camaristas consideraron que se debe establecer “un límite temporal claro” para la resolución procesal de los imputados y para las restricciones impuestas a los mismos. Cabe recordar que el avión de Emtrasur arribó el 6 de junio al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, Ezeiza, y desde entonces quedó retenido. Esa misma tarde, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) recibió una comunicación por parte del organismo homólogo en Paraguay en la que se hacía referencias a la aeronave con los tripulantes venezolanos e iraníes. A partir de ese momento, la Justicia argentina retuvo a toda la tripulación, al avión, y comenzó un investigación penal par determinar si los implicados habían realizado acciones ilícitas relacionadas a operaciones de terrorismo o en el marco de un plan vinculado a una organización terrorista. A partir del pronunciamiento de la Cámara Federal platense se espera que Villena resuelva en un plazo de una seman sobre la situación del resto de los siete imputados en la investigación a su cargo. Es importante señalar que los 12 ciudadanos que se fueron del país, autorizados por la Justicia, conforme a las normativas vigentes, no tienen prohibición de ingreso para regresar a Argentina nuevamente.

WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea con más de 3.000 millones de descargas en todo el mundo, tiene funciones amadas u odiadas por sus usuarios y los audios no son…