Con casi el 62% de votos y el 99% de las mesas escrutadas, se impuso el rechazo a la nueva Constitución chilena. La reforma de la Ley Suprema era respaldada por el presidente Gabriel Boric, que sufrió una gran derrota política, ya que fue apoyada por solo el 38 % de los electores. El rechazo se impuso en las 16 regiones del país, mientras que la opción de “Apruebo” ganó solo en el exterior.
Las encuestas previas, habían anticipado el triunfo del “Rechazo” pero ninguna con tanta amplitud. Los chilenos, en una gran muestra de civilidad rechazaron una Carta Magna que consagraba la plurinacionalidad indígena con puestos designados para sus representantes, plena paridad de género y un nuevo catálogo de derechos sociales el aborto, el derecho a la vivienda “digna” con un marcado énfasis medioambiental, aun cuando mantenía el modelo de economía de mercado el que ha posibilitado que Chile haya logrado, en pocas décadas, un extraordinario desarrollo económico.

La victoria del no, significa en los hechos que la Constitución aprobada por el régimen militar del general Augusto Pinochet en 1980 mantiene su vigor, pero debe ser considerado que los chilenos votaron mayoritariamente en 2020 (el 78%) por un cambio constitucional y tanto el gobierno como la oposición se han comprometido en continuar con el proceso constituyente.
Se considera que este resultado adverso para el presidente Gabriel Boric, es su primera gran derrota política. El mandatario ya ha convocado a un diálogo nacional para retomar un «itinerario Constituyente» que incluya a todos los sectores políticos y civiles. «Me comprometo a poner todo de mi parte para construir en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana y sé que en eso, todos y todas nos van a acompañar», dijo Boric

El dirigente opositor José Antonio Fast dijo en relación con el resultado que «triunfó el sentido común», al ser rechazada la nueva constitución y dijo que se trató de un triunfo transversal de muchos sectores y movimientos sociales.
El triunfo del rechazo debería ser una advertencia para toda Latinoamérica; pretender cambiar la naturaleza de nuestras instituciones e importar ideas y conceptos que no condicen con nuestras tradiciones culturales y políticas, serán siempre rechazados por una ciudadanía que día a día se muestra más informada y mejor instruida.
Para Chile se abre un horizonte muy amplio donde todavía falta definir los pasos a dar.