Tras un áspero debate, con momentos de mucha tensión, los líderes del PRO decidieron dar por cerrada la polémica por las críticas de Patricia Bullrich al operativo del gobierno porteño ante el departamento de Cristina Kirchner. En concreto, se resolvió que todos bajarán el tono de las declaraciones sobre el tema y que nadie va a atacar la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.
Ese tema fue el único discutido en el almuerzo realizado en un restaurante de la Costanera, que se extendió durante unas dos horas y media, y durante el cual Mauricio Macri casi no medió para pacificar el debate entre Larreta y Bullrich, que redoblaron sus posiciones y no cedieron un centímetro: el jefe de Gobierno justificó el dispositivo de seguridad realizado el sábado pasado en Recoleta y advirtió que las críticas como las realizadas “dañan al conjunto” de la oposición, mientras que la titular del PRO afirmó que seguiría opinando sobre los temas que preocupan a los argentinos porque “el kirchnerismo promete que vendrán tiempos peores”.