Creo que todos recordamos las crudas imágenes que nos brindó la televisión argentina del exsecretario de Obras Públicas José López, ingresando bolsos con montos millonarios de dólares a un convento, que resultó luego que no era convento. También las imágenes que mostró Jorge Lanata en su programa Periodismo Para Todos, del hijo de Lázaro Báez contando millones de dólares en la financiera ilegal «La Rosadita«. Luego el arrepentido Leonardo Fariña, relatando sobre la red de lavado de dinero K. De igual forma a Federico Elaskar, el dueño de una financiera que relató cómo era el mecanismo para sacar millones de euros del país que hacía el empresario Lázaro Báez.

Además, supimos de los millones de dólares que Florencia Kirchner atesoraba en una caja de seguridad bancaria. Estos hechos vistos y comprobados, además de muchos otros que acusan a la familia Kirchner, son demostrativos del mayor saqueo al Estado de la historia argentina producido por esta familia.
La vicepresidenta, con mucha astucia, logró encaramarse nuevamente al poder, con un artilugio que confundió a muchos. Puso a la cabeza de la fórmula presidencial a un hombre que había transitado, como jefe de gabinete, los pasillos de la Casa Rosada y fue un crítico acérrimo de ella. A sabiendas que ella sola no podía ganar una elección utilizó la máscara de Alberto Fernández y logró lo que parecía imposible sucediera, una victoria en las urnas.

Otro socio de la coalición fue Sergio Massa, quien antes había tenido la temeridad de solicitar cárcel para Cristina. Son declaraciones, tanto de Alberto como de Massa que están bien archivadas en audios y videos que, si bien avergüenzan hoy a sus actores, son testimonios de la culpabilidad de Cristina en las causas de corrupción que enfrenta.
En la causa que se denomina Vialidad, el alegato de los fiscales va descubriendo un fenomenal entramado de personajes, hechos y situaciones, utilizados para saquear al Estado, con pretendida impunidad. Los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, vienen aportando pruebas irrefutables y bien detalladas, que posibilitan entender como este cajero bancario, devenido en empresario de la construcción, embolsó más de US $2200 millones entre 2003 y 2015.
A medida que avanzan los alegatos de los fiscales, se van descubriendo nuevas situaciones que agravan la causa, como la intervención del hijo de Cristina, Máximo, quien por entonces no tenía cargo ni función alguna dentro del Estado.
En su programa Periodismo para Todos, que se emite los domingos por Canal 13, Jorge Lanata aseguró que la Justicia argentina tiene «tres toneladas de pruebas» contra Cristina Kirchner, aclarando que la frase no es una exageración metafórica, sino literal, «Tres toneladas de pruebas, literal»

Cristina se defiende como ella sabe hacerlo, atacando con furia, sin aportar contrapruebas de los hechos que la inculpan; ahora afirma que recusará al fiscal y a uno de los jueces por unas fotos y dice que la historia ya la ha juzgado. Sin duda que la historia la juzgará, pero antes debe ser sentenciada por la justicia. Nunca dijeron ni aclararon los Kirchner el origen de la inmensa fortuna que atesoran.