El viaje de la presidenta de la Cámara de Representantes de la Unión a Taiwán

La presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., equivalente a nuestra Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, llegó ayer a Taiwán, como parte de su gira por Asia, desatando la ira del gobierno de China, que considera a la «isla rebelde» parte de su territorio. Arribada y ya en la isla, Pelosi difundió un comunicado en el que negó que su visita vaya en contra de la política internacional de su país y dijo que muestra el «compromiso inquebrantable» de Washington con Taipéi, la capital de Taiwán.

«La solidaridad de Estados Unidos con los 23 millones de habitantes de Taiwán es más importante hoy que nunca, ya que el mundo se enfrenta a una elección entre la autocracia y la democracia«, declaró, y agregó que la visita no contradecía la política de Estados Unidos sobre Taiwán.

Es que el régimen chino reclama la isla como territorio propio y ha tomado el viaje de Pelosi, la de más alto rango de una autoridad estadounidense a Taiwán en 25 años, como una grave afrenta.

«Los que juegan con fuego se quemarán», dijo el Ministerio de Exteriores de China, que consideró el viaje como «extremadamente peligroso». El gobierno chino convocó al embajador de Estados Unidos en Pekín, Nicholas Burns, para protestar por el viaje.

China, muy irritada, condenó la visita y anunció ejercicios militares, con la prohibición de que todos los barcos y aviones civiles ingresen a las zonas próximas al lugar.

Según Taiwán, 30 aviones de guerra chinos incursionaron en su zona de identificación de defensa aérea el lunes. Como respuesta los militares taiwaneses emitieron avisos por radio y desplegaron sistemas de misiles de defensa aérea para vigilar las actividades.

Taiwán nunca ha declarado oficialmente su independencia, no obstante que se ve a sí mismo como un país independiente, gobernado democráticamente. Estados Unidos mantiene lo que llama una «relación sólida y no oficial» con Taiwán, es que tiene vínculos diplomáticos formales con China y no con la isla.

Vale destacar la independencia de los poderes del Estado en la Unión. La Casa Blanca no ha respaldado oficialmente la visita y el propio presidente Joe Biden dijo que «los militares creen que no es una buena idea». Pero el presidente no tiene potestad para impedir el viaje de la titular de la Cámara Baja, ya que se trata de otro poder del Estado, independiente en sus decisiones.

Algo que los argentinos todavía estamos lejos de aprender cuando transitamos una democracia renga.

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