El gran enroque

0

En el juego de ajedrez hay una jugada defensiva, en la que se mueven simultáneamente el rey, que se desplaza dos casilleros hacia un lado, y la torre, que salta por encima del rey y se coloca junto a él. Podemos decir que ayer en el gobierno nacional se produjo un gran enroque, importantes figuras políticas cambiaron de posición para asumir otras. El cambio principal es el de Sergio Massa que pasa de presidente de la Cámara de Diputados a asumir como ministro de economía, producción y agricultura, unificando esas carteras. La recientemente designada Silvina Batakis, que acaba de arribar de su gira por EE.UU., asumirá como Presidente del Banco de la Nación. Daniel Scioli regresará a la embajada en Brasil, después de una ausencia que duró 44 días, y para cubrir la secretaria de asuntos estratégicos donde se desempeñaba el renunciado Gustavo Beliz, irá Mercedes Marcó del Pont, que deja la Afip; la titularidad de este organismo será ocupado por Carlos Castagneto.

Lo que se advierte en este barajar de nuevo, es la angustia y la soledad de un presidente desorientado, que va perdiendo a sus hombres de confianza más cercanos. En este sordo y duro enfrentamiento con su vice y la Cámpora, además de otras causas, ya perdió a Matías Kulfas (Producción); Marcela Losardo (Justicia); Juan Pablo Biondi (vocero presidencial) María Eugenia Bielsa  (Desarrollo Territorial y Hábitat) Felipe Solá (Cancillería) Martin Guzmán, (Economía) y ahora también se fué Gustavo Beliz uno de los funcionarios más cercanos a Alberto. Continúan en sus funciones los incondicionales albertistas, Vilma Ibarra, Santiago Cafiero y Julio Vitobello.

El desembarco de Massa se produce cuando la crisis económica y social se profundiza día a día, tornándose ya en debacle. El hasta ahora presidente de Diputados, hace una irrupción estelar como un ministro que puede resolver los complejos problemas de una economía desquiciada. Pero cuidado, no tiene poderes de mago, solo se trata de un político de buena cintura, con capacidad de navegar en mares agitados, pero no es un prestidigitador capaz de sacar ases de triunfo de su manga. El desgobierno de Alberto es evidente y en el enfrentamiento con Cristina va perdiendo. La vicepresidenta controla todo cuidando de mantener un perfil bajo y es comprobable que continúa con su objetivo de atacar a la justicia, como una forma de defensa ante sus causas judiciales.  Sin embargo Cristina cuida de los suyos y a las cajas que ellos representan, fiel al concepto del finado Néstor, que hay que hacer caja para poder hacer y continuar en la política.

Se anuncia que el lunes conoceremos más nombres y las primeras medidas. Por el momento la reacción de los mercados ha sido positiva, pero el camino es largo, complejo y muy árido. El tiempo nos dirá si Sergio Masa puede ser considerado un verdadero piloto de tormentas.