“Nada hay dentro de la Nación superior a la Nación misma” esta célebre frase de nuestro comprovinciano Nicolás Avellaneda, el presidente más joven que tuvo nuestra República, pareciera estar olvidada o ser desconocida en la mente de nuestra vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien demuestra día a día, que lo único importante para ella son sus conflictos con la justicia.
Cristina no puede escudarse en Alberto Fernández, responsabilizándolo de todos los desaciertos que nos han conducido a este estado de debacle generalizado. Es ella la que colocó en el sillón de Rivadavia a este Alberto para manejarlo a voluntad, es ella la que fijó el rumbo de su gobierno en la política exterior, es ella la que lo desestabiliza mediante cartas públicas y discursos destituyentes, es ella la que impulsa a Alberto a una estrategia de confrontación que no le hace bien a nadie y mucho menos a la Nación.

Cristina desde afuera fija pautas, sin atreverse a dar la cara, en un inútil intento de desprenderse del gobierno, claro está que tiene muchos acólitos de paladares negros que hablan y proponen barbaridades que sin duda son golpistas. ¿Acaso Hebe de Bonafini no responde a ella, cuando dice “estamos en medio del río sin salvavidas” o califica a Alberto “cada vez más mentiroso” ? o cuando la senadora Juliana Di Tullio, bien de su riñonada dice: “Tenemos que movilizar a la Policía Federal a cada casa de cambio”. También el dirigente social Juan Grabois, que además de ser amigo y asesor del Papa Francisco es reconocido cristinista, dijo del gobierno de Alberto, «Es obvio que esto no da para más. Algunos gauchos acá estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle para que no siga habiendo hambre en la Argentina» Muy feo hablar de sangre en estos momentos tan difíciles que vive el país y ennegrece más el horizonte.
Cristina guarda discreto silencio y nadie sabe si aprueba o no a Silvina Batakis y las medidas por ella implementadas. En el Congreso el bloque de diputados del Frente de Todos denunció maniobras golpistas y apuntó a la oposición. La oposición se está comportando correctamente y muy lejos de participar en maniobras golpistas. Apoyó al gobierno en aprobar el acuerdo con el FMI, al que el mismo Frente de Todos se oponía. Recordemos que el hijo de Cristina, Máximo, renunció a la jefatura del bloque y se negó a votar el acuerdo. Es muy visible quienes son los golpistas y no es la oposición.

Y en este afán de satisfacer a Cristina, reconocida enemiga del campo, Alberto irresponsablemente acusa a los productores rurales de guardar en silobolsas unos 20.000 millones de dólares a costa del resto de los argentinos.
Ayer, desde el mismo Banco Central, se implementó una mejora en el tipo del dólar, para los que liquiden sus exportaciones agrarias hasta el 31 de agosto. Desde las organizaciones del campo, aclararon que las medidas anunciadas representarán una mejora de solo el 15% en la actual brecha cambiaria.
Nicolás Pino, presidente de la SRA, consideró de “difícil implementación” la medida anunciada. “Lo primero que digo es que es una medida sin consenso y eso no es bueno en ningún sector de la economía. Nos da la impresión de que es otro tipo de cambio que parece de muy difícil implementación. En las próximas horas nos reuniremos con los colegas de las entidades para evaluar la situación”, señaló el dirigente. [i]
Para Carlos Pouiller, director de AZ-Group, la propuesta del Gobierno con un depósito a la vista en pesos y compra de dólares solidarios “no tendrá eco importante en los productores”. “Por otro lado, es absurdo el plazo establecido para impulsar las ventas de soja bajo el nuevo régimen: se deben concretar antes del 31 de agosto de 2022. Es impensable que se puedan comercializar más de 20 millones de toneladas de soja, que es lo que aún le pertenece a los productores, en 30 días”, añadió. [i]