El 9 de julio es nuestra mayor fiesta histórica, no solo para los tucumanos, sino para todos los argentinos. Por tal motivo resulta natural, que celebremos el cumpleaños de la Patria dejando de lado nuestras pasiones y disputas, descartando actitudes partidistas o sectarias y nos embanderemos todos unidos, en la celeste y blanca de nuestra nacionalidad.
Apuntala esta conmemoración anual, el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional firmado por el Presidente Menem que determina que en el día de la Declaración de la Independencia, San Miguel de Tucumán sea la Capital de la Nación Argentina. De esta forma se homenajea a la ciudad que humildemente en 1816, dio cobijo a los representantes de “las provincias unidas de Sur América” para asistir al Congreso que tuvo la valiente decisión de declarar al mundo que éramos libres y soberanos y que una nueva Nación asomaba con vigor a la faz del planeta.

Este año, el Acto Central, tendrá lugar en nuestra ciudad y todos, los argentinos, seamos tucumanos, porteños, riojanos, santacruceños, fueguinos, cordobeses o salteños, todos, todos, nos uniremos con devoción en las sagradas estrofas de nuestro Himno.
Oíd, mortales, el grito sagrado: ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas ved en trono a la noble igualdad. O la otra que señala: Se levanta en la faz de la tierra una nueva y gloriosa nación. O su estribillo: Sean eternos los laureles que supimos conseguir: coronados de gloria vivamos, o juremos con gloria morir.
Palabras mágicas: libertad, igualdad, una nueva y gloriosa nación. Vivir con Gloria. Nos interrogamos: ¿Honramos efectivamente la letra de nuestro Himno? Una fuerte duda ensombrece nuestros rostros.

Cuatro gobiernos kirchneristas, incluyendo al actual, han producido un vaciamiento de valores; ni libertad, ni igualdad, ni gloria, y se han utilizado métodos deplorables como relatar una falsa historia para acomodarla a su ideología política. Hasta llegaron al atrevimiento, por un Decreto firmado por Cristina en enero de 2015, de señalar que «la Primera Declaración de Independencia de las Provincias del Río de la Plata» se habría dado en el Congreso de las Provincias de la Liga Federal, convocado por José Gervasio Artigas en Concepción del Uruguay, el 29 de junio de 1815. ¡Que falsedad! De aquel Congreso no existen actas y muy poco se conoce de él, solo se sabe que participaron las pocas provincias que reconocían su liderazgo como “Protector”.
Vale recordar que en 1826, el presidente Bernardino Rivadavia decretó feriado el 9 de julio, como el día memorable en que se había declarado la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Juan Manuel de Rosas, durante su segundo gobierno, y a punto de celebrar los 20 años de la Declaración de la Independencia, dispuso que la celebración del 9 de julio debía hacerse con los mismos preceptos que el 25 de mayo. Finalmente el Decreto de Menem.

Mañana el país entero se vestirá de celeste y blanco, pero el epicentro de la celebración, como corresponde, será en la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, capital de la República durante la jornada.
Que pase un Feliz Día de la Patria