En un país agobiado por una altísima inflación, por falta de gasoil para las actividades productivas, por un dólar paralelo o libre que se dispara y ya cotiza a 240 pesos por unidad, cuando el riesgo país alcanza valores récord en los últimos dos años, por cortes de ruta de camioneros que ya ha producido un muerto, por marchas diarias de las organizaciones sociales reclamando aumento en sus planes, cuando se transita un primer día de cepo casi total a las importaciones y se teme faltantes de productos, el presidente cancela su agenda, no asiste a la reunión de gabinete y vuela a Jujuy para visitar en su lecho de enferma a Milagro Sala, la líder de Tupac Amaru, que mantuvo en vilo a su provincia, Jujuy, durante una década y media.
Alberto, sobreactuando miserablemente, busca congraciarse con Cristina y con los dirigentes cercanos a ella. No le importa ofender al pueblo jujeño, ni fastidiar a gran parte del país, que bien sabe lo que es y significó Milagro Sala para los jujeños. Haciendo lo que cree “buena letra” espera, en patética soledad, al menos un gesto de su mentora y Jefa política, la vicepresidenta, quien no necesita hablar para hacerse oír.
Para aquellos que no tienen bien en claro lo que es y representa la multiprocesada y condenada Milagro Sala, les refresco fugazmente la memoria.

Es una militante social jujeña que forjó un Estado paralelo al que establece la Constitución Nacional y la de la Provincia norteña. Durante mucho tiempo los gobernadores jujeños debieron soportar los desplantes y la expansión de Milagro Sala y su organización Tupac Amarú, que disponía de enormes recursos, planes sociales y de vivienda y una infinidad de prebendas que directamente le enviaba el gobierno de Cristina Kirchner, obviando todos los mecanismos de control sobre la correcta utilización de los dineros públicos.
De esta manera se convirtió en el árbitro de lo que se podía y no se podía hacer en Jujuy. Estableció un severo régimen de premios y castigos para sus seguidores, estableció “sucursales” de su organización en provincias vecinas y supuestamente participó en hechos y acciones criminales. Fue reiteradamente acusada por uno de sus socios iníciales, el dirigente municipal Carlos, “el Perro”, Santillán, de delitos graves, pero, contando con el amplio apoyo del kirchnerismo, la justicia local y federal poco hicieron para controlar a Milagro y sus huestes. Uno de los referentes más importantes del Justicialismo, el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, también señaló negativamente a la prensa sobre la dirigente social, explicando que era inadmisible que conformara un Estado paralelo al formal.
En Jujuy, el Presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, sostuvo que Sala manejaba millonarios subsidios del Gobierno Nacional al margen de los controles de la Auditoría General de la Nación. En 2014, el Auditor General, Leandro Despouy, denunció el uso arbitrario e indiscriminado de los fondos por parte de Tupac Amaru.
Milagro Sala fue condenada en algunas causas y absuelta en otras, y está bajo arresto domiciliario, hasta este episodio médico que la llevó a estar internada bajo custodia, en la Clínica Los Lapachos.
Hay quienes sostienen que Milagro no es una detenida común, sino una presa política; nada más falso, ha infringido reiteradamente la ley cometiendo varios delitos, entre ellos el de asociación ilícita por el desvío de $60 millones destinados a cooperativas para construir viviendas. Milagro ha ganado un espacio entre los criminales más célebres del país, a pesar de que ciertas organizaciones de conocida coloratura política se movilicen para solicitar su liberación. También están los que le piden a Alberto la indulte, pero la Sala fue condenada por la justicia provincial jujeña y solo el gobernador Gerardo Morales puede indultarla y ya ha manifestado taxativamente que no va a hacerlo.
Es de destacar que ayer, durante la visita presidencial, en un acto que calificamos al menos de irresponsable, se movilizaron las víctimas de Milagro Sala nucleadas en la Fundación “Jujuy con Paz y Esperanza”. Fueron hasta la puerta del sanatorio para expresar su enojo, allí aseguraron que la visita de Alberto Fernández “a la criminal condenada” muestra un “total desprecio e indiferencia” por quienes sufrieron “las conductas criminales de la mencionada delincuente y su organización” Tupac Amaru.