Sáb. Jul 18th, 2026

La situación social es extremadamente grave en nuestro país, no solo por los altos índices de pobreza y de miseria, sino también por la falta de soluciones y o propuestas superadoras de un Estado semiparalizado y un gobierno encerrado en un duro conflicto interno.

Las organizaciones sociales bien forradas de billetes que el mismo Estado les proporciona, han ganado la calle y hacen sentir sus reclamos de mayor numero de planes, de aumento en el monto de los actuales y de transformar estos planes en trabajo genuino. Un tesoro agobiado, un Estado incapacitado de hecho para resolver problema tan complejo y un evidente desgobierno de la economía, hacen inviables todas las respuestas que se pretenda dar a las demandas de estas organizaciones.

Bien sabemos que el crecimiento del empleo público no brinda posibilidades reales de resolver esta crítica situación social, solo puede resolverse con crecimiento del empleo privado y en volúmenes significativos. Pensar en crear unos cuatro o cinco millones de puestos laborales, suena a utopía, sin embargo, es la meta que debería fijarse cualquier gobierno, porque es lo que necesitamos.

Las recetas son bien conocidas, promover las inversiones, reformular el Estado bajando el gasto público para permitir bajar impuestos, asegurar una justicia independiente, recuperar la confianza en el gobierno, crear una moneda que tenga respaldo y fortaleza, una reforma laboral integral, premiar la productividad, promover políticas que equilibren los fuertes desequilibrios que se advierten entre provincias y regiones. Este enunciado es solo una base, pero recordemos que nadie tiene la varita mágica para resolver los graves problemas que exhibe hoy Argentina.

Días atrás el ex ministro de Economía Nicolás Dujovne advertía a través de un mensaje en Twitter, que “la inflación que hoy sufren los argentinos es consecuencia del desmanejo fiscal y monetario. Dicho desmanejo, lejos de moderarse, se está agravando de manera notable”…“El fisco está fuera de control. En mayo, el gasto creció a un ritmo de 88% anual y el déficit primario continuó aumentando” y concluía afirmando que “nos encaminamos a un déficit del 4 %”

Con los niveles actuales de inflación, con el desmanejo monetario que se observa, con el aumento grosero del gasto público, la pobreza aumenta y la situación social se agrava.

Las peleas internas entre los partidarios de Cristina y los que siguen todavía al lado de Alberto, no le hacen nada bien al país. Todos ellos, junto a una oposición responsable, deberían trabajar unidos para implementar las medidas que sean necesarias para mejorar la situación económica. No es tiempo de mezquindades, es tiempo de poner el hombro sin mirar quien está a mi lado.