Vie. May 15th, 2026

Justamente cuando el mundo entero está conmocionado por la matanza en una escuela de Texas, donde 19 niños y dos profesores murieron asesinados el pasado 24 de mayo, al libertario Javier Milei propone que cada ciudadano se pueda armar en la Argentina. “Estoy a favor de la libre portación de armas, definitivamente” afirmó el diputado nacional.

Como era previsible, su afirmación generó una gran polémica, al mismo tiempo que algunas encuestas marcaron un descenso en la imagen del libertario. Posiblemente su posición sobre las armas no sea el único motivo de esta caída o freno en su ascendente imagen, otras declaraciones y acciones tampoco cayeron bien en la opinión pública. Lo cierto es que, en nuestro país, los únicos que tienen acceso irrestricto a las armas de fuego son los delincuentes, a los que ninguna ley los limita porque actúan por fuera de la ley.

Resulta interesante comentar un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de los EEUU, que respalda el derecho de los ciudadanos a portar armas de fuego en las calles.

El alto tribunal anuló, con 6 votos a favor y 3 en contra, una ley que restringía la tenencia de armas en la vía pública en el estado de Nueva York.

Portar un arma de fuego en ese estado requería hasta ahora una licencia especial y para obtenerla era necesario demostrar una causa justificada.

En representación de la mayoría que respaldó el fallo, el juez de la Corte, Clarence Thomas, argumentó que la Constitución protege «el derecho de un individuo a portar un arma de fuego para su defensa propia fuera del hogar».

Así, consideró que exigir a los ciudadanos que demuestren una causa justificada para ejercerlo en Nueva York viola la Segunda Enmienda de la carta magna. Esta enmienda, redactada en 1791 y cuya interpretación es hoy objeto de debate, recoge «el derecho del pueblo a poseer y portar armas».

Existen leyes similares a la anulada por la Corte en otros estados como California, Hawái, Maryland, Massachusetts, Nueva Jersey y Rhode Island.

Es de suponer que el fallo del Alto Tribunal pueda ser usado para anular esas legislaciones restrictivas en todo el país, lo que afectaría a una cuarta parte de los 330 millones de estadounidenses.

Habrá quienes apoyen la posibilidad de que un ciudadano pueda portar armas de fuego y hay muchos otros que interpretan que el uso indiscriminado de armas de fuego genera mayor inseguridad. La polémica continúa, ¿quién está acertado?, es imposible saberlo, pero los episodios de masacres protagonizadas por algún desequilibrado en otros lares, hace pensar que hay que limitar el uso, al mismo tiempo, los hechos que cotidianamente suceden en nuestro país, donde se registran muertes ejecutadas por impiadosos criminales que aparentemente son irrecuperables, nos hace dudar sobre el asunto.