La oposición reunió con lo justo el quórum en Diputados y se discute la Boleta Única de Papel

Juntos por el Cambio, junto al Interbloque Federal, liberales y legisladores de las provincias lograron iniciar la sesión especial y ahora buscan que el proyecto de boleta única del papel sea aprobado en la Cámara baja.

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La oposición unida en la Cámara de Diputados logró reunir esta tarde los 129 legisladores necesarios para iniciar la sesión especial en la que ya se trata proyecto que busca implementar la boleta única de papel.

El mendocino Omar De Marchi, a cargo de la Presidencia de la Cámara por el viaje de Sergio Massa a Estados Unidos, dejó oficialmente iniciado el debate a las 14.16, cuando se sentaron 129 diputados en sus bancas, el mínimo necesario para habilitar la sesión.

La oposición celebró con aplausos el comienzo de la sesión especial, en la que se discutirá la reforma política que busca instaurar el sistema de boleta única de papel (BUP) en todo el país.

El Frente de Todos no acompaña la propuesta y no participó del quórum, pero una vez iniciada la sesión los comandados por el santafesino Germán Martínez bajaron al recinto y se sumaron a la discusión.

El quórum de 129 legisladores fue conformado con el aporte de 115 diputados de Juntos por el Cambio (sólo se ausentó Mario Negri por Covid positivo, con previo aviso), los ocho del Interbloque Federal, los dos de Juntos Somos Río Negro, los dos de Avanza Libertad, Javier Milei de La Libertad Avanza y Felipe Álvarez del interbloque Ser.

A estos 129 votos, podrían sumarse uno o dos más por parte de diputados que llegaron tarde a la sesión, como es el caso de Victoria Villarruel, de La Libertad Avanza. De esta manera, la oposición no tendría mayores inconvenientes en lograr la media sanción en la Cámara baja.

El primer orador fue el salteño Miguel Nanni (UCR), quien en su carácter de miembro informante del dictamen de mayoría opositor dijo que «la Boleta Única va a garantizar siempre que la persona que queremos votar esté siempre en el cuarto oscuro».

Por otra parte, resaltó el ahorro económico que implicaría el reemplazo del sistema de votación.

«En un país donde hoy no sobran los recursos, el actual sistema obliga a que el Estado imprima un padrón por cada lista que se presente en las PASO y por cada lista que se presente en elecciones generales dos patrones y medio. No es una cuestión menor», apuntó.

«El Estado en las elecciones pasadas pagó mil millones de boletas de las cuales solamente la ciudadanía utilizó 47 millones. Es decir que el 95% de las boletas se desperdiciaron, terminaron en la basura», lamentó el opositor.

Y subrayó que «la inversión en el sistema partidario hoy es altísima», lo cual a su criterio explica «por qué la mayoría del mundo ya abandonó este sistema».

«El sistema que nosotros estamos proponiendo comprende una boleta por elector y para prever contingencias solo se imprimen en un 5% de excedente. La diferencia es brutal entre uno y otro», destacó el radical.

Al tomar la palabra, el diputado de Identidad Bonaerense, Florencio Randazzo, ponderó la «gran oportunidad» que tiene el Congreso para «cambiar el sistema de votación», y al respecto dijo que está «convencido «los cambios en los sistemas electorales deben ser permanentes porque deben acompañar los cambios culturales y tecnológicos».

«Argentina hace un siglo que vota con el mismo sistema», apuntó el ex ministro de Interior y Transporte durante los gobiernos de Cristina Kirchner.

En cambio, el diputado del Frente de Todos Hernán Pérez Araujo (presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales) defendió la continuidad de la boleta partidaria tradicional sostuvo que «no hay evidencia empírica» de que el sistema electoral vigente facilite el robo de boletas o el fraude electoral en sus distintas variantes.

El pampeano desestimó los argumentos que esgrime la oposición sobre el supuesto impacto positivo en términos ambientales que traería aparejado la reforma.

«Acá hay muchos ambientalistas de cotillón que hablan de ambiente cuando les conviene. Respeto la militancia de organizaciones ambientalistas pero no creo que sea una preocupación de la clase dirigente», sostuvo, aludiendo a una supuesta hipocresía de sectores de la oposición.

El miembro informante del dictamen de rechazo del oficialismo dijo que no se trata de un sistema amigable con el medio ambiente, y al respecto indicó que las BUP utilizarán un gramaje que las hará «casi de cartón».

Por último, Pérez Araujo lamentó que la oposición se conforme con una «victoria pírrica con 130 o 131 votos» en el marco del debate acerca de una reforma electoral de gran envergadura que merecería acuerdos transversales entre las fuerzas políticas mayoritarias.

El diputado de Evolución radical Alejandro Cacace respaldó la BUP y señaló que «no hay un solo partido político de esta cámara que no haya denunciado el robo de sus boletas».

«Esto aporta transparencia, permite que todos los partidos tengan la oferta electoral presente y cumple con el derecho de todos los ciudadanos a decidir», concluyó el puntano.

A su turno, la diputada de la Coalición Cívica Marcela Campagnoli remarcó que el sistema de BUP «termina con las prácticas del voto en cadena y el robo de boletas, genera un importante ahorro para el Estado en la impresión de las boletas y se termina con el negocio de unos pocos que crean partidos inexistentes para lucrar con su impresión».

«Es más transparente, más ágil y empodera al elector en el armado de su voto», agregó la opositora, que consideró la reforma electoral como una «bocanada de aire fresco».

«Claramente esto no va a solucionar desempleo, inflación, las jubilaciones mínimas, pero va a ser una bocanada institucional de aire fresco para una ciudadanía que está esperando de la política un gesto de consenso que encima permite que ahorremos dinero que nos confían los contribuyentes para que administremos», indicó.

El diputado de Córdoba Federal Carlos Gutiérrez destacó que en su provincia la BUP se utiliza con éxito desde hace 11 años.

«Vayan y pregúntenle a los cordobeses si quieren volver al sistema de boleta anterior», expresó el integrante del Interbloque Federal.

El instrumento de votación propuesto en el proyecto de ley se inspira justamente en el «modelo cordobés»: se trata de una boleta que condensa toda la oferta electoral en una única planilla de papel, la cual se divide en filas horizontales para cada una de las agrupaciones políticas que compiten.

Por cada tramo y por cada alianza electoral habrá un casillero vacío. El elector deberá seleccionar solamente una opción por cada categoría: si marca dos o más casilleros el voto se considerará nulo. En tanto, si no marca ningún casillero se considerará voto en blanco en esa categoría específica. No habrá un casillero específico para el voto en blanco.

Luego de Gutiérrez, tomó la posta el diputado de Juntos Somos Río Negro Luis Di Giácomo, quien reconoció que no se trata de «un tema de coyuntura, sino de un debate de trascendencia que mercería ser votado con una mayoría significativa».

Sin embargo, subrayó las «virtudes» que tiene la BUP respecto de la boleta tradicional partidaria, como por ejemplo el ahorro en términos económicos y ambientales que supondría la implementación del sistema de votación propuesto en el proyecto de ley.