El presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, afirmó que la aceleración de la inflación en la Argentina se debe al aumento de la cotización internacional de las commodities por la guerra en Ucrania y a que ese aumento de los precios genera un conflicto en la distribución del ingreso [i]

Ningún funcionario que sepa economía elemental puede desconocer que la principal causa de nuestra inflación, una de las más altas del planeta, es de raíz monetaria. Cuando se habla de que la inflación está afectando a países centrales como EEUU y algunos europeos, se habla de un 4 % al 6 % anual, en nuestro país estos guarismos son mensuales.
Para este año, en Argentina se pronostica una inflación de hasta un 70 % u 80 % interanual, aunque la inflación acumulada en los primeros cinco meses del corriente año trepó casi al 30% y 60% en los últimos doce meses. Claro está que no es la más alta del planeta, ni de la región, ya que en Venezuela se prevé un aumento generalizado de los precios del 500 % y en Sudán la inflación podría ser de un 244 %. El F.M.I. espera que la de nuestro país, baje en 2023, con una proyección del 42 %.

El ministro de economía, Martín Guzmán, y otros funcionarios, como el actual Jefe de Gabinete, Juan Manzur, insisten en la tesis de que la inflación es multicausal. No caben dudas de ello, pero en el caso de nuestro país, obedece fundamentalmente a la enorme expansión monetaria que se dio en 2020 y 2021, y cuando todavía se continúa imprimiendo billetes para sostener los altos gastos del Estado.
El economista Mario Blejer, expresidente del BCRA, sostiene la misma teoría, la elevada emisión monetaria para financiar el déficit fiscal es la gran culpable de la suba de precios. “La monetización del déficit es lo que agrava la situación inflacionaria, que no está descontrolada, pero es muy alta”, opinó.
No es una opinión aislada, cualquier profesional de las ciencias económicas puede sostener igual criterio. Solo lo niegan los que intentan justificar lo injustificable.

Argentina ya no tiene moneda, solo imprime papeles que se utilizan de inmediato, nadie quiere atesorarlos y en este contexto parece una broma macabra que el Banco Central lance nuevos diseños para esta devaluada moneda.
La inflación actual solo se la parará con un plan económico integral y una reformulación monetaria que recupere la confianza en un signo monetario que emita el Estado nacional con los atributos de una real moneda.