Desde aquel primer censo de 1869 al de 2022

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Ayer se realizó el Censo Nacional 2022 con dos años de retraso. Los censos son necesarios para conocer con exactitud la población de nuestra Nación y de cada provincia, ciudad, municipio o poblado. También, la población rural, las condiciones de vivienda, los servicios sanitarios, los niveles educativos y de ingresos, edad y otros aspectos que se deben analizar y tomar en cuenta para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Contando con información fehaciente, como un censo puede proporcionar, los gobiernos tienen la herramienta fundamental para planificar los aspectos económicos y sociales de un país.

La palabra censo se deriva de la época republicana de la Historia de Roma que comienza con el fin de la Monarquía en el año 509 a. de C. A partir de entonces, las funciones de los reyes fueron sustituidas por diversos magistrados: cónsul, pretor, censor y otros. La censura fue una magistratura creada en el año 443 a. C. y tuvo entre sus atribuciones las de realización del censo (de ahí su nombre), la supervisión de la moralidad pública (censura), revisar la lista de ciudadanos y la del Senado, y de ciertos aspectos de las finanzas públicas, como decidir qué obras públicas iban a ser costeadas por la República en los siguientes cinco años (lustrum o lustro que era el tiempo de servicio en dicha magistratura)[i]

En 1719, Prusia realizó el primer censo ordenado en Europa. – En 1790 los Estados Unidos realizaron el primer censo de la era moderna, seguidos después por los de Inglaterra y Francia en 1801. En nuestro país, el primer censo se realizó entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.

Al informar sobre el censo al Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, ministro del interior, el director del censo Diego de la Fuente, le expresa: “Los que conociendo antecedentes políticos y sociales argentinos y las dificultades a vencer en operación tan laboriosa como lo es la de un empadronamiento general, examinen desapasionadamente el resultado obtenido, han de ser con él indulgentes; y han de dispensar a la presente administración el honor que se merece por haberle verificado.»

El censo informó que nuestro territorio era habitado por 1.877.490 personas. Corroboraba una vasta geografía prácticamente despoblada: menos de un habitante cada dos kilómetros cuadrados. El presidente Sarmiento, que lo había dispuesto, miraba con asombro las cifras. Pero su mayor sobresalto se dio cuando leyó los datos sobre educación. De los censados, 360.683 sabía leer y 312.011 sabía escribir, aunque se calculó que no todos respondían la verdad, y que a esas cifras había que restarle un 30 %. Sobre 413.465 niños en edad escolar, sólo estudiaban 82.671. Es decir: más de 300 mil chicos no tenían acceso a la enseñanza. En ese mismo momento el Maestro de América supo cual debía ser el objetivo principal de su gobierno, educar al pueblo. De inmediato llamó a una reunión de gabinete, allí pronunciaría la conocida frase de “señores ministros, ante los primeros datos del censo, voy a proclamar mi primera política de estado para un siglo: escuelas, escuelas, escuelas”.

Había solo 458 médicos, que eran superados por 1047 curanderos; 439 abogados y 1442 profesores. Se censaron 262.433 viviendas, una mayoría de madera, caña y paja, y las menos de azotea y teja. El promedio era de 692 personas cada 100 casas. Argentina sumaba 180 ciudades, villas, pueblos y aldeas. Todos son datos tan interesantes como curiosos. El censo costó 189.794 pesos fuertes y fue publicado en 1872. Sus conclusiones se vieron demoradas por la epidemia de fiebre amarilla que había azotado al país a comienzos del año anterior.

Desde este primer censo de 1869, y hasta el último de ayer, se realizaron en nuestro país once censos nacionales (1869, 1895, 1914, 1947, 1960, 1970, 1980, 1991, 2001, 2010 y 2022).