El asesinato de un fiscal paraguayo y un claro mensaje en Rosario de la Corte argentina

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Hay noticias que nos sacuden y estremecen y aunque los protagonistas estén a miles de kilómetros de distancia, los sentimos muy cercanos. Estamos pensando en el asesinato en una paradisiaca playa colombiana de un fiscal paraguayo que investigaba el narcotráfico en su país. Era su viaje de Luna de Miel y junto a su flamante esposa, la periodista Claudia Aguilera, embarazada, habían elegido Barú, a 45 minutos en lancha de Cartagena de Indias, y célebre por sus blancas playas y agua de color turquesa.

Un turista casual filmó el crimen. Se puede ver en el video como se acerca una moto de agua con dos tripulantes, uno de ellos se baja y se acerca al joven fiscal, Marcelo Daniel Pecci, disparándole a muy corta distancia. Habían trascurrido pocos minutos desde las 8 de la mañana. Marcelo recibió dos balazos y murió en el acto, en los brazos de Claudia Su esposa cuidó el cuerpo sin vida, con el rostro tapado, hasta que llegó la policía.

La Policía y la fiscalía local, revelaron en la tarde la imagen de uno de los presuntos homicidas. Se trata de un hombre delgado, que viste de negro y lleva puesto un sombrero. También se conoció una versión que deja entrever que los sicarios habrían alquilado las motos por valor de 200 mil pesos apenas unos 30 minutos antes de ocurrir el crimen.

Marcelo tenía 45 años, trabajó en el Ministerio Público de Paraguay desde el año 2000 y en 2009 se convirtió en fiscal. Estaba especializado en el crimen organizado y contaba con experiencia en las unidades contra el narcotráfico, lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

El narco trafico es un colosal negocio a escala global, está en todos los países y actúa utilizando las más modernas tecnologías y armas. Con sus fabulosas ganancias soborna a policías, jueces y fiscales y cuando se enfrenta con un funcionario incorruptible lo asesina mediante sicarios bien pagados.

En nuestro país, la ciudad de Rosario aparece en el centro mismo del trafico y algunas de sus secuelas son muy visibles, un crimen cada 30 horas, contabilizándose 102 asesinatos en lo que va del año y la mitad fueron por encargo.[i]

Ante este escenario, la Suprema Corte de Justicia de la Nación quiso dejar bien exteriorizada su posición y dar una señal clara a los otros poderes del Estado, a la opinión pública en general y muy especialmente al crimen organizado, sobre el complejo tema.  El pleno de la Corte participó, en la ciudad de Rosario del Encuentro Nacional de la Justicia Federal “El juzgamiento del narcotráfico”, organizado por la Asociación de Jueces y Juezas Federales de la República Argentina (AJUFE). Además de la totalidad de los miembros del cuerpo y del procurador general de la Nación (interino), Eduardo Casal, asistieron el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, consejeros de la Magistratura de la Nación y más de un centenar de magistrados de diferentes jurisdicciones y fueros.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, que fue el primero en hablar, dijo que la “falta de coordinación entre los que deben investigar es funcional al crecimiento del delito” y reclamó al poder político nacional que se cubran las vacantes que hay en la justicia federal de Santa Fe. “No se puede declamar que se combate al narcotráfico y no cubrir las vacantes existentes” dijo Rosatti, para después manifestar que cerca del 50 por ciento de los cargos de la justicia federal de Santa Fe-encargada de investigar el narcotráfico-está vacante. El juez de la Corte aclaró que “La generación y administración del miedo y la infiltración son fórmulas del crimen organizado y ante el miedo decimos, acá estamos”.