El periplo europeo de nuestro presidente

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Nos parece apropiado referirnos a la gira europea del presidente, porque no se trata de la gira de Alberto, sino de nuestro primer mandatario, que asume formalmente la representación institucional de todos los argentinos.

En Europa se entrevistó en España con el jefe de Gobierno Pedro Sánchez y con el Rey Felipe VI. En Alemania fue recibido por el Canciller Olaf Scholz y en Francia por su presidente Emmanuel Macrón.

Reconocemos que la gira nos parecía inoportuna, dados los múltiples conflictos que afectan al país y muy especialmente a su gobierno. El jueves el Indec dio a conocer la inflación de abril que sumó 6 puntos, con lo que el aumento interanual de precios registró la marca máxima en 30 años. Para ese mismo día estaba anunciada una marcha federal piquetera de 300000 personas, que finalmente fue mucho menor a la calculada, pero igualmente trastornó la vida de los porteños y es una alerta sobre la compleja situación social que vive el país. La interna en la coalición de gobierno está al rojo vivo. El líder de la Cámpora Máximo Kirchner atacó al presidente y a su ministro de economía, sobre el primero dijo “todo aquel que quiere conducir, tiene que haber sido conducido”. Y al segundo le reprochó el estado de la economía a pesar de tener “el apoyo del FMI, de Kristalina Georgieva, del presidente, de la principal central de trabajadores, de los movimientos sociales y de Clarín”. Claro está que el hijo de Cristina no tiene estatura moral para hablar de esta forma, él es solo un engendro de su mamá, y la gente bien lo sabe cuándo su imagen supera el 71 % de negatividad y solo llega a 14,5 de positiva.  [i]

Pero cada vez que Alberto sale al exterior, temblamos por las estupideces que puede llegar a decir y cometer, como su entrevista previa a la invasión a Ucrania con Putin, al que colmó de alabanzas y le ofreció Argentina como puerta de ingreso de Rusia a América Latina. El mundo entero estaba en alerta de guerra, con la excepción de Alberto y nuestra cancillería

Fiel a sus vaivenes políticos, esta vez modificó muchas de sus posturas anteriores. La intención principal de su viaje en su doble carácter de presidente de Argentina y Presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, era plantear las consecuencias que pueden sufrir los países de la periferia, como Argentina y los que representa, si la avanzada rusa en Ucrania sigue condicionando la economía global. A cada uno de los lideres europeos que entrevistó hizo mención a los «graves riesgos» de inseguridad alimentaria y falta de energía que acechan al mundo por la guerra en Europa. Algo que los europeos estuvieron de acuerdo porque es una verdad archiconocida.

Aún más, los cuatro líderes europeos coincidieron en que el conflicto entre Rusia y Ucrania durará bastante tiempo, lo que el impacto de la guerra será muy largo. El canciller alemán Olaf Scholz aventuró afirmar que los efectos de esta guerra se prolongarán en los próximos 100 años.

En cada una de las reuniones afirmó: «Algunos piensan que podríamos sacar beneficio del aumento de los precios de la soja, del trigo, del maíz. Pero en verdad, tiene repercusiones negativas en todo el mundo por el aumento del precio de los alimentos. Es urgente negociar y detener este conflicto». Reiteró el presidente.

No obstante, nuestros temores iniciales, la gira de Alberto no generó situaciones que debamos lamentar. Instaló a Argentina en el correcto plano internacional; la posición de Alberto dejó de ser ambigua en relación a la guerra, condenó la invasión de Rusia a Ucrania; lo que dio lugar a una dura replica de la agencia de propaganda rusa Sputnik en su versión en español acusando al presidente de “traición” contra Vladimir Putin por las críticas que lanzó el mandatario argentino contra la invasión a Ucrania. También recuerda que Rusia fue “la gran ayuda de la Argentina al suministrarle vacunas Sputnik V para combatir la pandemia”. Cuestiona que Fernandez se haya reunido con el canciller de Alemania Olaf Scholz, además de haber impulsado la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos.

Alberto quiso exponer en sus entrevistas las grandes potencialidades de nuestro país tanto en la producción de alimentos como en energía. Claro está que con el escenario político interno que exhibimos, con institucionalidad débil, con evidentes fallas en seguridad jurídica, con una economía muy enferma, que registra un 40 % de pobreza y un 60 % de inflación, las posibilidades de que lleguen grandes inversiones se diluyen. Ahora, con el presidente ya en el país, continuarán las penosas escenas de pugilato entre el cristino-kirchnerismo y el gobierno. No habrá vencedores, pero si un gran perdedor, el país todo.