La corrupción genera hambre y miseria

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Los argentinos estamos hartos de la corrupción, es que este grave extravío de nuestra democracia nos viene castigando severamente desde hace bastante tiempo. Demostrativo es el penoso hecho de que la vicepresidenta de la Nación esté procesada en distintas causas originadas en la corrupción; que un ex vicepresidente, Amado Boudou haya sido condenado por la justicia, por corrupción también y hoy esté libre por esos vaivenes de una justicia condicionada por la política, que funcionarios como Ricardo Jaime, Julio De Vido, José López, Ricardo Echegaray, Lázaro Báez,  entre muchos otros, también debieron sentarse en el banquillo de los acusados por corrupción y procesados y condenados con suerte diversa.

Otros episodios, que no configuran delito pero que son a todas luces inmorales, también se registran dentro de la esfera del kirchnerismo gobernante, tal el caso de Orlando Barone, panelista del programa 6,7,8 contratado por la productora Pensado Para Televisión (PPT), del empresario kirchnerista Cristóbal López, a quien la Televisora estatal deberá indemnizarlo con 15 millones de pesos.

Barone, cuyo discurso se centraba en la defensa de lo público, fue a reclamar una indemnización del Estado cuando se “sintió despedido” por la productora PPT. Barone se dio por despedido de la productora en marzo de 2016, luego de dos meses de terminado el contrato de PPT con la TV Pública. Y entonces Barone le hizo juicio a PPT y a Radio y Televisión Argentina (RTA), como empresa “solidariamente responsable”.  Es la doble moral que afecta a gran parte de la sociedad, no solo a la política, se declama algo noble y se actúa en contrario.

Claro está que los que detentan el poder, usan a este como un privilegio, aprovechándose de la militancia de algunos jueces y fiscales o el temor de otros. De esta manera logran sobreseimientos adulterinos, como el fallo del juez Marcelo López Pïcabea de Formosa, quien, en trámite exprés, sobreseyó al gobernador de esa provincia, Gildo Insfrán, y al exvicepresidente Amado Boudou en el expediente por pago y cobro de sobornos en el proceso de reestructuración que Formosa mantenía con el Estado nacional cuando Boudou era ministro de Economía de la Nación. La provincia pagó 7,8 millones de pesos, unos dos millones de dólares al cambio entonces vigente, a la firma The Old Fund por un supuesto asesoramiento para el canje de la deuda pública que Formosa debía al Estado nacional. Se trató de un contrato ficticio para que Boudou cobrara una comisión a cambio de aprobar esa reestructuración financiera.

Que al kirchnerismo le importa un bledo el hambre y la miseria de la gente, queda bien demostrado con las dos pensiones que cobra Cristina que suman unos 3 millones y medio de pesos, cuando la jubilación mínima que es la que percibe una gran mayoría, no alcanza a los 40.000 pesos y haya tanta gente con hambre o alimentándose en ollas populares.

Cristina suele hablar de hambre, claro está que es fácil hablar de hambre cuando jamás se lo ha experimentado, que es multimillonaria gracias al Estado, como toda su familia, que se viste en Dior compra carteras de 30.000 dólares, luce un Rolex de oro y exhibe accesorios como pulseras, anillos, aros y collares, muy costosos.  Bien está el dicho, “haz lo que digo no lo que hago”, que puede leerse “haz lo que digo, no lo que vieres”. Y vale también otro refrán popular: “Consejos vendo y para mí no tengo.”

La corrupción genera hambre, y afecta más a los más pobres, la corrupción genera malos servicios del Estado tanto en seguridad, como en justicia y salud, genera desconfianza en las instituciones, y sin duda que el funcionario que roba nos está robando a todos.

El año pasado, nuestro país cayó 18 puestos en el índice de corrupción que publica Transparencia Internacional. Quedó en el puesto 96 sobre un total de 180 países: se trata de un retroceso de 18 puestos en relación con 2020 y de 30 con respecto a 2029, el último año de la Presidencia de Mauricio Macri.

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