Jue. Abr 30th, 2026

Un gobierno que celebra su derrota electoral en las legislativas y que dice no comprender los reclamos del campo, es un gobierno sumido en una enorme confusión, que está muy lejos de la realidad del país y de la gente. Una realidad que incluye una pobreza del 40 %, una inflación anual proyectada del 60 %, una carga fiscal agobiante y funcionarios que no funcionan según manifestaciones de la vicepresidenta, principal socia de la coalición oficialista.

En este escenario tan oscuro, el campo, autoconvocado, con el apoyo de las entidades de base, ya que la “mesa de enlace” no participó, reunió en una marcha multitudinaria de tractores, camionetas y peatones, a unas 100.000 personas, según estimaciones de los propios convocados, reclamando al Gobierno que le “saquen las manos de encima”.

Los productores llegaron desde todas las regiones del país para sumarse al reclamo. Marcelo Méndez, relator de la proclama que leyó en una plaza colmada, señaló

“Somos de los pocos y raros países con desdoblamiento cambiario y retenciones. Padecemos, además, 170 impuestos que agobian a todas las actividades productivas y terminan sumándose a los precios que paga el consumidor. Esta es nuestra protesta y esta es nuestra propuesta: anímense a pensar un país con menos impuestos. Gasten menos. Arreglense con lo que tienen o dedíquese a otra cosa”, subrayó con fervor el orador.

En las pantallas televisivas se pudo observar cientos de banderas celestes y blancas, y algunos pocos carteles contra Cristina Kirchner, ningún cartel de una fuerza política. Es que el campo quiso dejar muy claro que la convocatoria no tenía ninguna intencionalidad partidista, y que la marcha tenía un carácter pacifico y legítimo.

Pero desde el gobierno, las voces que se escucharon fueron de incomprensión, como las de Aníbal Fernández que dijo que el sector «está pasando por su mejor momento». Dentro de la irrealidad en que viven los funcionarios, la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, dijo que el campo marchó “por las dudas” y que protesta contra un proyecto de ley que aún no conocen, refiriéndose al impuesto a la “renta inesperada” que impulsa el ministro de economía Martín Guzmán.

El ministro de Agricultura Julián Domínguez intentó aclarar que el nuevo impuesto no alcanzará a los productores, pero bien sabemos que todo impuesto es una transferencia de recursos del sector privado al sector público y que la afectada es toda la sociedad, desde los más ricos hasta los más pobres. Desde Israel, donde viajó integrando una delegación oficial, Domínguez señaló: «No me corresponde a mí analizar los motivos de la protesta. Si hay un reclamo se lo escuchará, como siempre lo hemos hecho»,

Hay algo que define el motivo de la protesta de los productores agrarios, el “hartazgo”.

Un hartazgo que no solo se observa en el campo, sino en toda la sociedad. Hartazgo por un gobierno dedicado a sus conflictos internos y a lograr la impunidad de su Vicepresidenta. Un gobierno que no dialoga y que no resuelve los principales problemas que afligen a la sociedad, que intenta infructuosamente combatir la inflación con más dádivas y mayores controles, para no atacar la raíz del problema que es el excesivo gasto público. Que usa la escasa imaginación que tiene solo para inventar nuevas gabelas y no para dar soluciones. Y que sigue gastando a troche y moche, merced a la maquinita de fabricar billetes.

Cuidado, ese hartazgo tiene reminiscencias del 2001 cuando la gente pedía a gritos que se vayan todos.