Jue. Abr 30th, 2026

“Patética, cobarde y siniestra” son las palabras utilizadas por la presidenta del Pro, Patricia Bullrich, contra la jugarreta de Cristina de partir el bloque de senadores oficialistas para quedarse con un asiento más en el Consejo de la Magistratura.

Sabemos bien de la maligna astucia de la vicepresidenta para aprovechar todos los resquicios de las normas. Y bien lo experimentamos los argentinos con el actual gobierno de su títere, Alberto Fernández, que no conduce, pero sin conducir, lleva al país al más colosal desastre.

En una desvergonzada muestra de que al kirchnerismo le importa un bledo la ley, las normas y los reglamentos, el bloque oficialista en la Cámara Alta se divide en dos: uno, integrado por 21 senadores, entre ellos José Mayans senador por Formosa, quien presidía el bloque del Frente de Todos, se denominará bloque Frente Nacional y Popular. El otro se llamará Unidad Ciudadana y estará compuesto por 14 senadores, entre los que se encuentra la mendocina Fernández Sagasti, vicepresidenta del anterior bloque único.

Mediante esta jugarreta los nuevos bloques pasarían a ser la primera y la tercera minoría de la Cámara alta, por lo que la presidenta del cuerpo, Cristina Kirchner quedaría habilitada para designar a un kirchnerista más en el Consejo de la Magistratura. Es decir robarían un asiento en el Consejo.

La jugarreta del oficialismo es incalificable, pareciera importarles un bledo el país y su destino. Todo esto ocurre con la única finalidad de blindar a Cristina en sus causas judiciales, objetivo que evidentemente no lo están logrando. En cualquier democracia republicana del planeta, los fallos del más alto tribunal de una Nación se cumplen, sin objetarlos, ni desacreditarlos.

Resulta penoso también que desde el Ejecutivo apoyen al cristinista ardid. El jefe de Gabinete, Juan Manzur, calificó de “correcta” la división del bloque oficialista en el Senado y afirmó: “Está dentro de los parámetros legales permitidos”.  Nuestro Gobernador en uso de licencia parece no tener clara la diferencia entre lo legal y lo moral. Considerar esta fechoría como correcta marca la catadura de quien lo afirma.

El conflicto entre la vicepresidenta y la Corte, en un momento económico, social y político extremadamente delicado, exhibe con meridiana crudeza lo poco que les importa el país a buena parte de los políticos.  La sociedad está harta de ellos y es así como figuras como la de Milei, Espert o Manes crecen en las encuestas.

 

Patricia Bullrich, cuyas palabras inician esta nota, escribió en la última parte de su mensaje: “¡Basta, Cristina Fernández! Deje a la Argentina en paz” lo compartimos y expresamos con todo respeto ¡Por favor, señora vicepresidenta, deje a los argentinos vivir en paz, basta de jugarretas perversas e inmorales!