Dom. May 31st, 2026

Argentina votó a favor de suspender a Rusia del Consejo de DDHH de las Naciones Unidas, Consejo que es presidido por el argentino Federico Villegas. La resolución que suspendió a Rusia fue aprobada con 93 votos a favor, 24 en contra y 58 abstenciones.

El voto argentino señala un cambio de actitud de nuestro país, en relación con el alineamiento internacional. El régimen de Putin recibió el apoyo entre otros de los regímenes de Venezuela, China, Corea de Norte, Irán, Siria, Bolivia, Cuba y Nicaragua. Frente a la gran mayoría de la comunidad internacional, EEUU y sus aliados occidentales.  Brasil (fuertemente dependiente de los fertilizantes rusos) y México (con una histórica política de no intervención) se abstuvieron.

Ucrania expresó su agradecimiento. “Los criminales de guerra no tienen lugar en los organismos de la ONU a cargo de la protección de los derechos humanos”, dijo el canciller ucraniano, Dmytro Kuleba, en Twitter. “Agradecemos a todos los Estados miembros que apoyaron la resolución [de la Asamblea General de Naciones Unidas] y se pusieron del lado correcto de la historia”, agregó.

¿Algo puede justificar la guerra? Nada justifica una guerra, claro está que si un país es invadido es válido y legitimo defenderse como lo está haciendo ahora el heroico pueblo ucraniano. Putin no avanzó en sus reclamos por la vía que correspondía hacerlo, es decir por la vía diplomática. En cambio, al más puro estilo nazi, invadió Ucrania con sus ejércitos, en un amplio frente. Nada puede legitimar esta acción. Y bien vale recordar nuevamente a nuestro comprovinciano J.B.Alberdi cuando en su obra póstuma “El crimen de la Guerra” señala. «El “derecho de la guerra”, es decir, el derecho del homicidio, del incendio, de la devastación en la más grande escala posible. (…) Estos actos son crímenes por las leyes de todos los países del mundo. La guerra los sanciona y los convierte en actos honestos y legítimos, viniendo a ser la guerra el derecho del crimen.(…)»

«La palabra guerra justa, envuelve un contrasentido salvaje; es lo mismo que decir, crimen justo, crimen santo, crimen legal. No puede haber guerra justa, porque no hay guerra juiciosa. La guerra es la pérdida temporal del juicio. Al menos es un hecho que, en el estado de guerra, nada hacen los hombres que no sea una locura, nada que no sea malo, feo, indigno del hombre bueno».

La invasión a Ucrania por parte del ejército ruso, que generó esta guerra, es la obra de un personaje muy particular, que al menos en esta ocasión, ha perdido el juicio. Cuan arrepentido debe estar nuestro presidente, que en su inoportuna visita a Moscú, colmó de halagos y elogios al personaje que hoy es repudiado universalmente. Ya en ese momento no podíamos creer la insólita postura de Alberto Fernández, hecho que analizábamos en nuestra nota editorial del 7 de febrero cuando decíamos: “…visitar a Putín y efectuar extravagantes declaraciones contra EEUU,…puede hacerle perder sustentabilidad a su gobierno para avanzar con el Acuerdo definitivo con el Fondo. Nuestro presidente planteó que el país puede ser la puerta de entrada de Rusia a América Latina”

Felizmente ahora, el gobierno cambió de posición y condena a Rusia y a su mandamás, Vladimir Putín, como corresponde hacerlo.

 
Continuaremos