Mar. Jun 16th, 2026

En una nota editorial titulada Federalismo o centralismo, emitida el 3 de febrero del año pasado, nos referíamos a la enorme asimetría entre el subsidio que Buenos Aires recibía para el transporte, con lo que percibía el interior en su conjunto. Hasta ahora, el 86 % del total de los subsidios que otorga la Nación, va al AMBA, y el 14 % lo distribuye entre las 23 jurisdicciones restantes.  En enero de 2021, Transporte de la Nación giró $ 10.105 millones para las empresas porteñas, mientras que solo $ 1.700 millones se repartieron entre las 23 jurisdicciones restantes. Decíamos entonces que este enorme desequilibrio, pone en estado crítico a las empresas del interior del país. Y así en Tucumán, soportamos muchos días con el transporte paralizado.

También señalábamos que arbitrarias medidas como ésta, profundiza la histórica grieta entre Buenos Aires y las provincias. De esta manera tan poco equitativa, el boleto de ómnibus en Buenos Aires cuesta $18, mientras que en el interior puede llegar a costar hasta $ 76 que es lo que se paga en Bahía Blanca. En Tucumán el boleto de ómnibus cuesta 45 pesos. Con el horario discontinuo de nuestro comercio, un empleado del ramo gasta al mes $ 8460 pesos para concurrir a su trabajo dos veces al día de lunes a viernes y una vez los sábados. Un costo muy alto para los magros salarios que percibe el trabajador. Y un empleado público, bancario u oficinista, con horario corrido, que trabaja de lunes a viernes en un solo turno, gasta 1800 pesos, mientras que un porteño con horario similar gasta solo $ 720.

Es natural que el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, ponga el grito en el cielo por el traspaso de los ómnibus a la ciudad, ya que le generará gastos extras a la ciudad y hará subir el costo del boleto, pero se equiparará con el resto de las provincias. El reparto de los subsidios debe ser proporcional a los servicios que se prestan y equitativo para todos, sin importar si se trata del AMBA o del interior.

Tienen que reconocer que Buenos Aires es una ciudad privilegiada, todas las tarifas de servicios públicos, como la electricidad y el agua son más bajas en la capital argentina que en el interior. Y si consideramos que el promedio de los sueldos es más alto en la CABA que en el interior, la inequidad es mayor.

El diario La Nación se refiere a este tema en una nota y señala: El consumo promedio de un hogar básico de agua y electricidad puede alcanzar 10% a 12% de los ingresos mensuales en San Luis y el norte; 9% en el centro y cae a alrededor de 5% en CABA.[i]

En CABA el salario formal promedio neto a noviembre fue de $105.611 mientras que el consumo de 300 Kw/mes sin impuestos de Edenor y Edesur ronda los $1200. En la otra punta está Córdoba con $4000 por la misma factura e ingresos $73.778. Es clara la diferencia del impacto sobre los recursos disponibles: 1,2% y 2,95% respectivamente.

Mendoza, con un gasto de $3700 de electricidad tiene un salario promedio formal de $ 61.396 (2,2%); en Jujuy los ítems son $3400 por mes sobre $ 72.313 (2,4%).  Señala el diario La Nación.