Mar. Jun 16th, 2026

Resulta que ahora para el presidente Alberto Fernández, el periodismo es «una vergüenza nacional».Es que retuiteó a un usuario que defendía las explicaciones de la portavoz Cerruti ante la nota de Jorge Liotti, que comentábamos el viernes. La vocera del gobierno entiende que la posición de una fuente desconocida, no puede ser tomada como la posición oficial del Departamento de Estado.


Bien sabemos que las opiniones que se formulan a la prensa, y que no son comentarios oficiales, sino trascendidos, en periodismo se le llama “off the record”, es información que se ha obtenido de fuentes confidenciales o extraoficiales con atribución de reserva total; son utilizadas con mucha frecuencia, algunos le darán crédito y otros no. El autor de la nota que recogió la versión sabe quién se la proveyó y lo protege el secreto profesional, de manera alguna dice o sostiene que sea la posición oficial del Departamento de Estado.

Pero que el presidente de la República califique al periodismo como una “vergüenza nacional”, es tan insólito como inadmisible, tan inadmisible como la marcha promovida por Luis Delia y el juez Ramos Padilla, reclamando la renuncia de todos los miembros de la Corte. Una calificación de semejante calibre involucrando a todo el periodismo, es impropio del más alto mandatario de una Nación y lo desnuda moral e intelectualmente. Lo de Alberto, podría ser tomado como un provocativo ataque a la libertad de prensa o un intento de censura, pero creemos que solo se trata de un equívoco más, propio de su errática naturaleza.

La libertad de opinión y la libre circulación de las opiniones son derechos establecidos por la Revolución Francesa y están incorporados a todas las constituciones democráticas del planeta. Además, hoy nadie los discute, y tanto los tratados, como los pactos y las convenciones internacionales, incorporados a nuestra Ley Suprema[i], los reconocen.

Si nuestro presidente fuera un hombre más culto, recordaría las palabras escritas a un amigo por uno de los padres fundadores, y principal autor de la Declaración de independencia de los EEUU, Thomas Jefferson, en 1787, el mismo año que se aprobara la Constitución Norteamericana: “Si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin un gobierno, no vacilaría ni un instante en preferir esto segundo”.

Mal que le pese a nuestro presidente, muchos argentinos hoy piensan igual que Jefferson, optarían por un periodismo libre antes que por un mal gobierno. La vergüenza nacional no es el periodismo sino el gobierno, con un 45 % de pobreza, más de 120.000 muertos por covid y una inflación galopante que supera el 50 % anual.