No teníamos duda de que el viaje de Alberto Fernández a Rusia y China iba a generar oleaje y muy especialmente por lo manifestado al presidente Putín, donde fuera de libreto, criticó a EEUU y al Fondo, además de ofrecer a nuestro país, como puerta de entrada de Rusia a América Latina.

Según comentarios periodísticos locales, hasta la misma Cancillería argentina, encabezada por Santiago Cafiero, quedó sorprendida por los dichos de Alberto. Es que nuestro presidente no parece darse cuenta de que representa a un país, y a todos sus ciudadanos. El Alberto de verba imprudente que dice y se desdice todo el tiempo, vale para algunos ámbitos internos o para una audiencia conformada por sus amigos y funcionarios, pero expresarse tan irresponsablemente ante un mandatario extranjero muestra su ineptitud para ejercer tan altas funciones.

También el diario La Nación comenta el asunto. En una nota firmada por Jorge Liotti, publicada ayer, titulada “Preocupación y malestar del gobierno de EE.UU. por las críticas de Alberto Fernández”, analiza el tema.
El articulista comienza diciendo que, “El reciente viaje del presidente Alberto Fernández a Rusia, China y Barbados deterioró significativamente la relación de la Argentina con el gobierno de Estados Unidos, desde donde expresaron su “preocupación” y malestar por las señales políticas y las declaraciones que marcaron la gira”. Y agrega, “En Washington remarcan sus diferencias con la decisión presidencial de visitar Moscú en plena crisis, sin pronunciarse sobre la integridad territorial de Ucrania. También, con la adhesión argentina a la Ruta de la Seda que impulsa Pekín. Pero lo que más afectó, fueron las declaraciones de Fernández cuando dijo que EE.UU. no estuvo entre los países que ayudaron a un acuerdo con el FMI.”
Liotti concluye: “Para los que sostienen que en Estados Unidos no siguen de cerca los movimientos del Gobierno, el Departamento de Estado dejó en claro que no pasó por alto el periplo de Alberto Fernández. También, que espera algún gesto de reparación de la Casa Rosada.”

Argentina es un país importante, no es un país “bananero” aunque sea el mismo presidente el que busque hacernos quedar como tal. Efectivamente, estamos increíblemente mal gobernados desde hace varias décadas, por políticos incompetentes, sin idoneidad, sin la preparación técnica y cultural necesaria, y desprovistos del sentido ético que debe primar en toda función pública. Esto se sintetiza en la palabra “populismo”. Sin duda, la causa principal de nuestra decadencia. Alberto no debió haber emprendido este viaje, sabíamos que por el momento elegido las cosas saldrían mal, pero salieron mucho peor de lo que esperábamos.