Lun. Jun 15th, 2026

Hoy teníamos previsto analizar el viaje del presidente Fernandez, en su primera escala, Moscú, donde se reunió con Vladimir Putín a quien le dedicó frases antológicas y por cierto muy polémicas. Pero ante la tragedia que se registró en el conurbano bonaerense con el consumo de droga adulterada, que hasta hoy produjo 23 muertos y centenas de internados, optamos por cambiar de tema.

Sin duda que estamos frente a una gran tragedia. La droga que enfermó a tantos adictos está siendo analizada para saber con exactitud, que sustancia fue agregada a la cocaína, para generar tantas muertes y enfermos graves. Se piensa que las dosis mortales han sido “alargadas” con Fentanilo, un fuerte analgésico opioide sintético similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente. En su forma recetada se utiliza para calmar el dolor, pero también se produce ilegalmente y se distribuye como droga callejera. Esto recién se sabrá cuando concluyan los análisis.

El problema de la droga ha ido en aumento en el país y es la causante de la destrucción de jóvenes y de sus familias, del incremento del delito y de la corrupción de policías, jueces, fiscales y funcionarios.  Ante esta tragedia que hoy lamentamos, los medios le han dedicado grandes espacios, y nos brindaron mucha información. Lo cierto es que el volumen mundial del negocio de la droga produce entre 400 y 600.000 millones de dólares al año, equivalente al 10% del comercio global. Ante estas asombrosas cifras, es fácil presumir que los grandes traficantes están en condiciones de “comprar” voluntades y moralidades en el mundo entero.  En países como la Argentina, que no se caracteriza por la transparencia y con una justicia venal que facilita la impunidad de los delincuentes, el dinero del narcotráfico se enseñorea y maneja grandes territorios.

Estimaciones oficiales dan para Argentina, entre marihuana y cocaína, un volumen de ventas minoristas de 11 mil millones de pesos (0,1% del PBI) cifras de 2017. Esto lo señaló a Infobae el doctor en Economía, Andrés López, que dirige el Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT).[i]

La tragedia de Buenos Aires, está demostrando la poca atención que se le da al problema por parte del Estado. Claro está que el gobierno tiene otros asuntos para ocuparse, como la negociación con el FMI o lograr la impunidad de Cristina. Los grandes problemas del país, como el narcotráfico, el incremento de la delincuencia, la corrupción de los funcionarios sobornados con dinero de la droga, la recuperación de los adictos y una acción preventiva integral de la drogadicción entre los adolescentes, están marginados por ahora de la agenda de este gobierno.

Las muertes de estos chicos, nos produce mucho dolor y enviamos nuestro sentido pésame a sus familias. También es nuestro deseo que muchos de los internados se recuperen. Ojalá que esta luctuosa tragedia sirva al menos, para concientizar a nuestros funcionarios y generar temor en los posibles consumidores.