Lun. Jun 15th, 2026

¡Qué martes!. El gobierno en estado deliberativo por la renuncia del jefe de la Bancada oficialista en la Cámara Baja, con nerviosos encuentros políticos para encontrar su reemplazante La Suprema Corte de Justicia de la Nación, sitiada por una manifestación de procesados kirchneristas y de aquellos desorientados que se suman a cualquier marcha. Una convocatoria de claro perfil destituyente, inaceptable en cualquier democracia consolidada. Claro está que la nuestra muestra severas rengueras y está muy lejos aún, de exhibirse como una auténtica república. Pedían la renuncia de todos sus miembros, claro está que, con la composición actual del Congreso, no pueden reemplazarla.

En un par de días se anuncia otra marcha, esta vez en defensa de la Corte. Una vez más se muestra la profundidad de la grieta que divide y enfrenta a los argentinos.  El Yin y el Yang que contrapone a la sociedad actual[i]

El presidente Alberto Fernández, que creía poder realizar una gira sin sobresaltos por Rusia y China, comenzó su periplo inmerso en una feroz interna con sus socios cristinistas.

A los que no estamos cerca de la política, nos parece extremadamente extraño que un individuo como Máximo, que no ha transitado los caminos del conocimiento, ni tampoco ha recorrido la calzada de la política, que solo es portador de un apellido y un mimado de su pérfida y astuta progenitora, sea el objetor persistente de acuerdos y negociaciones muy complejas que sin duda están en manos de funcionarios más preparados que él. Tampoco entendemos cómo, experimentados dirigentes, gobernadores, intendentes y legisladores del peronismo legítimo, acatan sus directivas y lo han encumbrado a una posición que no la obtuvo por mérito propio.  

Está bien que renuncie, y que su lugar lo ocupe un político más cercano al presidente, que piense en la nación y actúe con responsabilidad; que no sea un caprichoso muchachón multimillonario, sin la capacidad, ni el intelecto y mucho menos la sagacidad de un presidente de Bloque; sin duda que fue él el responsable de la falta de aprobación del presupuesto.

Si el bloque del Frente de Todos se quiebra, es de esperar que sean muy pocos los que acompañen a Máximo, es hora de que se rescate al peronismo genuino.

Claro está que lo fundamental es que Alberto se haga cargo de timonear la nave de su gobierno, sin condicionamientos de gente que se dice peronista, pero que se acerca más a un comunismo apócrifo que a la plataforma del justicialismo histórico. No dudamos que tendrá el respaldo de gran parte de los gobernadores, intendentes y dirigentes de peso.  

Sin duda que Washington tomó nota de la renuncia de Máximo, que pone en duda la condición sine qua non del Fondo, de que el Acuerdo tenga un amplio respaldo social y político. Hay que asegurar entonces, al margen de la Cámpora y de Máximo, que el plan tenga el respaldo necesario; para ello, tanto Juntos por el Cambio como el genuino peronismo, deben apoyar lo actuado por el Ministro Guzmán, y el Presidente.