2021 está llegando a su fin

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El año 2021, segundo de la pandemia, está llegando a su fin, fue un año colmado de eventos, de mucha tristeza, de dolor, de angustia y también de esperanza y solidaridad comprobada. Dijimos adiós a muchos seres queridos, padres, madres, hermanos, parientes más lejanos y amigos. Y no pudimos brindarles el último adiós, sino despedirnos a la distancia. En ciertos momentos y circunstancias nos invadió el temor y nos saturamos de diagnósticos sobre el virus, sus vacunas, su contagio y estadísticas a través de las pantallas de TV. Aprendimos a descubrir los mensajes falsos en la red y utilizamos como nunca antes la internet para comunicarnos, para reunirnos, para hacer compras.

Comprobamos la gran capacidad de solidaridad de muchos seres humanos y lloramos la muerte del personal de salud que se mostraron como verdaderos héroes en la epidemia. Muchos de ellos ofrendaron sus vidas en beneficio de nuestros hermanos y de la humanidad toda.

Iniciamos el año confiados en las vacunas, y luego de vacunarnos creímos que ya no podíamos contagiarnos, pero los contagios continuaron y entonces nos dijeron que las vacunas solo impedían que el contagio fuera letal. Pero algunos de nuestros seres queridos, partieron a la otra vida con las dos dosis colocadas.

Muchos ya tenemos tres dosis, mientras las cepas virósicas van mutando, la Delta, la Omicron y las que seguramente aparecerán con el correr de los días.

Tomamos conciencia del valor de la vida, de disfrutar de la familia, de la amistad, de la convivencia con amigos, de la buena lectura, de la música, de un buen film. O simplemente del sol invernal de un mediodía de julio. En cierta manera, la pandemia nos facilitó encontrarnos con nosotros mismos, con nuestro ser interior. Y aún con una cuota de agnosticismo, encontramos tiempo para orar. Dimos Gracias al altísimo por ser un sobreviviente, asumiendo el compromiso de volver sobre nuestros propios valores.

Indudablemente que la política y su mala praxis nos afectó. A lo largo del año percibimos el profundo divorcio entre la gente y sus dirigentes, al mismo tiempo que observamos con preocupación los dos costados de la grieta que nos divide. Claro está que son dos visiones muy diferentes de país y de conciencia moral. Pero no dejamos que este escenario de la política nos contamine y nos lleve por el camino errado, siempre con la esperanza de una reconciliación que nos una a los argentinos.

Medio país quedó impactado por las inmorales dos pensiones vitalicias que percibe Cristina, que suman más de 2,5 millones mensuales, más de 90 veces lo que cobra un jubilado de mínima en igual periodo, y también sus sucesivos sobreseimientos judiciales, sin que se practique el juicio oral que corresponde.  Pero claro está que estos temas por el momento debemos dejarlos de lado en beneficio de nuestra propia salud espiritual

En definitiva, un año muy complejo, donde sucedieron muchas cosas, pero damos gracias a Dios que sobrevivimos a él. Hacemos votos para que en el nuevo año, 2022, la pandemia se aquiete, que dejemos de perder seres queridos por el Covid, que la política tienda a cerrar la grieta y que nuestros gobernantes gobiernen para todos, siempre pensando en el bien común.   

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