El Martín Fierro y nuestra personalidad de argentinos

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En tiempos de tanta confusión política, de conflictos institucionales, de una vicepresidenta multiprocesada por la justicia, con sospechosos sobreseimientos, (lógicamente apelados) de un Congreso que rechaza un presupuesto dibujado torpemente por el ministro de economía y un gobierno que en lugar de atender el mensaje de las urnas se muestra soberbio y provocativo, bien vale analizarnos interiormente y analizar el porqué de estos comportamientos tan complejos. Bien vale entonces remontarnos al «Martín Fierro», el libro considerado la obra paradigmática de los argentinos, escrito por José Hernández en 1872, y traducido a más de 70 idiomas incluyendo el esperanto y el quichua.  

Hacéte amigo del Juez; /No le des de qué quejarse…/ Pues siempre es bueno tener/ Palenque ande rascarse.” Es un consejo del viejo “Viscacha” el singular personaje que introdujo José Hernández en su célebre libro.

Viscacha escrito por Hernández con s y no con zeta, no se le conoce nombre de nacimiento y es el tutor del segundo hijo de Fierro El personaje se caracteriza por sus consejos egoístas, misóginos, ventajistas y sin escrúpulos, que le imparte a su pupilo. Deberíamos rechazar esos consejos por inescrupulosos e inmorales, pero estos han calado muy hondo en el ser argentino, tanto que algunos de ellos se han popularizado en nuestros diálogos como el mencionado “hacete amigo del juez” o “cada lechón en su teta es el modo de mamar” y también “al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen”.

El viejo Viscacha se contrapone a Martín Fierro que es un gaucho, honrado, pobre y trabajador. Sin embargo, la injusticia social del contexto histórico lo vuelve un “gaucho matrero” o sea un gaucho fuera de la ley.

Para Leopoldo Lugones en su obra el Payador, es “el libro nacional de los argentinos” y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país, emblema de la argentinidad. Para nuestro comprovinciano Ricardo Rojas, la obra representa el clásico argentino por antonomasia. El gaucho dejaba de ser un hombre “fuera de la ley” para convertirse en héroe nacional.

Jorge Luis Borges, ponderaba y admiraba la obra literaria, pero no compartía este pensamiento con el personaje:

«(…) creo que, si hubiéramos resuelto que nuestra obra clásica fuera el “Facundo”, nuestra historia habría sido distinta. Creo que, razones literarias aparte, es una lástima que hayamos elegido el “Martín Fierro” como obra representativa. Porque ella no pudo haber ejercido una buena influencia sobre el país. (…) pensemos en lo triste de que nuestro héroe sea un desertor, un prófugo, un asesino y una especie de forajido sentimental, además, que, sin duda, no existió nunca.»

Palabras de Borges: “se confunde la virtud estética del poema con la virtud moral del protagonista”. [i]

Nunca Borges quitó méritos literarios a la obra, por el contrario, siempre fue muy ponderativo de su calidad estética. En cuanto al personaje, rechaza sus atributos morales. Bien lo señala: “Desde el punto de vista literario, el Martín Fierro es más importante que el Facundo, pero…”.

Actualmente decimos que los medios de comunicación social son formadores de opinión, y sin duda que esto es así. Nos preguntamos entonces ¿cuánto contribuyó el Martín Fierro y sus personajes a la conformación de la idiosincrasia argentina? es un tema para los sociólogos, pero lo dejo planteado, porque no caben dudas de que a través de décadas hemos empobrecido a un país rico, hemos dejado de lado la cultura del trabajo para generar vagancia, se ha reemplazado el esfuerzo por el facilismo, y estamos cada día peor gobernados.

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