La Conferencia Episcopal saludó al Presidente

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Alberto Fernández recibió en la Casa Rosada, a la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina. Los obispos entrevistaron al jefe de Estado para saludarlo con motivo de Fin de Año. Recordemos que, en 2020, este tradicional saludo no tuvo lugar, por el malestar que generó en la iglesia el protagónico rol que asumió el presidente en el tratamiento de la ley para la legalización del aborto, un asunto muy urticante para los prelados y causa principal de que el Papa Francisco no recibiera a Alberto este año en el Vaticano, en ocasión de la Cumbre delo G 20, no obstante, los esfuerzos de algunos allegados, para que se concretara una audiencia.

La delegación episcopal estuvo encabezada por el presidente de la Conferencia monseñor Oscar Ojea, mientras que Fernández fue acompañado por el canciller Santiago Cafiero, el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

Luego del encuentro, la Conferencia emitió un comunicado en el que destaca la cordialidad del diálogo con el presidente, e informan que le expresaron “la importancia” de que “se lleguen a acuerdos fundamentales y superadores, que hagan detener la continua confrontación que se vive en nuestro país, ya que en un clima así es muy difícil salir adelante”.   Claro está que los obispos recuerdan la convocatoria al diálogo que hizo Fernández después de la derrota electoral de noviembre, una promesa más incumplida de Alberto.  Los prelados católicos también le manifestaron “percibir un aumento en la violencia, en parte por el enojo y la tristeza que ha producido la pandemia. Además de la creciente desigualdad social, el aumento de la pobreza, la problemática del acceso a la vivienda y la crisis educativa que generó la pandemia” Además la “preocupación por el aumento del consumo de drogas  y los distintos proyectos para legalizar las apuestas online en distintos lugares del país, problemática nociva, especialmente para la población de alta vulnerabilidad”.

Los obispos advierten como lo advertimos todos, que la grieta no se cierra, por el contrario, se la ensancha, con declaraciones, medidas y acciones irritativas para amplios sectores de la ciudadanía. Y que los niveles de confrontación y violencia van en continuo aumento.

También los obispos están alarmados por el delicado tema de la pobreza y la indigencia que afecta a unos 20 millones de argentinos, y que la iglesia constata permanentemente a través de sus parroquias, colegios, instituciones religiosas y grupos de feligreses dedicados a ayudar a los más carenciados en todo el territorio nacional.

El gobierno debería prestar más atención a los obispos católicos, que son los primeros receptores del humor social.

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