Un clima de violencia que se va generalizando

0

No sabemos si el gobierno nacional advierte la grave situación que está transitando el país, cuando, en pocos días más, estaremos ingresando al mes de diciembre, el mes más caliente, en el que históricamente se han registrado las más violentas protestas sociales.

Ayer decíamos que el ataque con bombas molotov a una sede del diario Clarín, estuvo planificada y que sin duda habría un ideólogo detrás del ataque. Un hecho grave, cometido con intenciones intimidatorias.  Pero también destacábamos el estado de violencia que vive la ciudad de Rosario, Santa Fe, dominada por el narcotráfico. Indudablemente el narcotráfico es un problema nacional y no exclusivo de la provincia. Así lo entiende el Ministro de Seguridad Aníbal Fernández, quien decidió enviar 575 efectivos de gendarmería a Santa Fe para combatir el narco tráfico. “Los gendarmes vienen para realizar sus actividades pero no se van, se quedan para garantizar la seguridad de los santafesinos», dijo Anibal.  Agregó que «no es un problema de los santafesinos y mucho menos de los rosarinos» el narcotráfico y el delito complejo, sino que «es un problema de los argentinos».

Sin embargo en otro asunto muy preocupante como es la violencia mapuche que mantiene en vilo a parte de nuestra Patagonia., el ministro no opina igual.  Los mapuches que en sus orígenes se llamaban araucanos, son pueblos que vinieron al país desde Chile. En la vecina república son un problema muy complejo que lleva ya muchos años y de alguna manera el problema se ha trasladado a nuestro país. Los mapuches en Argentina no reconocen la soberanía, ni la Constitución, ni los símbolos patrios, tampoco nuestras leyes e instituciones. Para recuperar la tierra que afirman es suya, utilizan la violencia, el miedo, la tortura, la agresión a las personas, incendios de instituciones o edificios emblemáticos del lugar. Las provincias afectadas son Rio Negro, Chubut y parte de Neuquén. 

Los ataques mapuches sin duda que pueden ser calificados de actos terroristas ya que actúan utilizando un plan, atacan, generan daños a los bienes y a la integridad física de las personas. El eje del conflicto se ubica en Bariloche y El Bolsón, dos ciudades con privilegiados paisajes, grandes reservorios de agua dulce y de bosques nativos, y donde el turismo es la principal actividad económica.

Aníbal Fernández y el presidente Alberto Fernández, consideran que el conflicto mapuche en el sur no es un problema de acción nacional, sino provincial, y en idéntica postura se ha declarado la titular del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Magdalena Odarda, quien sostiene que existe «un afán de criminalizar la protesta y el reclamo» de las comunidades mapuches en Río Negro y afirmó que desde el Gobierno provincial «hacen responsable al Ejecutivo nacional» cuando lo que sucede con los integrantes de ese pueblo originario «es un tema local».

Esta posición de responsabilizar a los gobiernos provinciales y lavarse la mano del conflicto mapuche es de enorme gravedad. Hay mapuches pacíficos que acatan las leyes argentinas, pero los violentos actúan criminalmente, no hay ninguna intención de “criminalizar la protesta”, estos mapuches violentos, son criminales y terroristas. No hay duda de ello, y es función y obligación del Estado Nacional asistir a las provincias como lo disponen los artículos quinto y sexto de nuestra Ley Suprema.

El clima de violencia se va conformando en los más diversos ámbitos y es necesario que el gobierno nacional lo advierta y actúe en consecuencia.

Mañana seguimos