El ajuste comienza por los jubilados

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Una de las perversas mentiras de este gobierno, es la supuesta mejora de los ingresos de los jubilados. En realidad, es todo lo contrario, el tan mentado ajuste de las finanzas públicas comenzó por los ingresos de los viejos.

“Voy a dejar de pagar intereses de las Leliq para aumentar 20 % las jubilaciones” Fue una de las primeras promesas de campaña de Alberto Fernández, días antes de las elecciones primarias de 2019. Más de dos años después de esa declaración de intenciones, la situación terminó siendo distinta. En lo que va de este año, el Estado recortó cerca de $200.000 millones del gasto previsional y pagó más de $800.000 millones de intereses de esas Letras de Liquidez y de pases del Banco Central.

Un informe del centro de estudios Idesa, que dirige Jorge Colina.[i] “Lo que el Banco Central pagó de intereses equivale a 4 veces más de lo que se desvalorizó el gasto en jubilaciones y pensiones. Dicho de otra manera, el esfuerzo al que son sometidos los jubilados perdiendo poder adquisitivo de sus haberes con la inflación alcanzó para financiar apenas un cuarto de los intereses que el Banco Central le pagó al sistema financiero por el stock de Leliq y pases” señala el informe.

El estudio asegura que hubo una poda de fondos para jubilaciones y pensiones en los primeros ocho meses del 2021 ya que el Estado aumentó en términos nominales un 35% el gasto para esa área, mientras la inflación en ese lapso fue de 47%, lo que implica un ajuste en términos reales. “La inflación provocó una licuación del poder de compra de las jubilaciones y pensiones”, se dice.

Una gran mayoría de extrabajadores que ahora perciben haberes de retiro, cobran sueldos de hambre y los intentos de lograr una ley del Congreso, que asegure el 82 % móvil para toda la clase pasiva, concluyeron en un fracaso.  En gran número de casos nuestros jubilados están percibiendo entre un 30 y un 50 por ciento de lo que gana un trabajador activo en similares funciones. Esto es muy demostrativo de la ingratitud que tiene el país con los que brindaron su esfuerzo, su laboriosidad, su intelecto, cuando revistaban como activos. Los jubilados no tienen capacidad de presionar para exigir del Estado retribuciones dignas, por lo que a los gobernantes no les importan. Una huelga de jubilados no resulta lógica, sería un episodio risible.

Esta situación que sufren millones de pasivos contrasta con la inmoral pensión que cobra Cristina, sumando más de 2 millones y medio de pesos mensuales, por su mandato presidencial y por el de su esposo Néstor. Lo de Cristina, aun siendo legal, lo que dudamos, muestra a una personalidad avariciosa sin límites éticos, que poco o nada le importa la gente; de un egocentrismo enfermizo, que solo tiene sentimientos para sí misma y para su familia.

Los viejos han sido respetados y cuidados en todas las culturas, y esto responde a una ley natural. El trabajador activo debe contribuir para sostener al pasivo y alguna vez será compensado con un trato semejante. Pero si los fondos que aportan se los deriva para otras finalidades, conforme a los arbitrios de sus administradores, se está cometiendo una injustificable malversación. Una vulgar estafa contra los abuelos, una verdadera infamia social.