Mié. May 27th, 2026

Alberto Fernández celebró la histórica derrota del peronismo en las elecciones legislativas, como si hubiera sido un triunfo. El presidente fue el único orador en el acto que había sido convocado por la CGT y luego recibió el apoyo de los diferentes sectores que conforman el Frente de Todos. La capacidad de movilización de los sindicatos quedó demostrada ayer una vez más, “el que tiene plata hace lo que quiere”.  Una movilización multitudinaria como la de ayer, requiere de mucho dinero. Se pudo observar una cantidad impresionante de micros que transportaron participantes a Plaza de Mayo, desde distintos puntos del país. Muchos de ellos, entrevistados por la televisión porteña, no sabían responder sobre el motivo que los convocaba. Una joven decía, junto a unas compañeras, que era la oportunidad de conocer Buenos Aires, a la que nunca había visitado.

Sobre el discurso del presidente, dado a los gritos y vociferando cada concepto, podemos rescatar algunos de ellos, como la frase “Triunfo no es vencer sino nunca darse por vencido”.  Quizás en otro contexto y en distintas circunstancias, la frase encaje, pero lo del domingo pasado fue una derrota del oficialismo en todo el país por más de 8 puntos porcentuales y no hay maquillaje que lo pueda transformar en triunfo.

Otro concepto expresado es que ahora comienza una segunda parte de su administración, la verdadera. Suelen decir que las segundas partes nunca fueron buenas. La primera fue pésima;  resumiendo, el mal manejo de la pandemia y de los tiempos, que generaron 116.000 muertos, los desaciertos con las vacunas, una caída fenomenal de la economía, chicos sin escuelas durante más de un año, la liberación de presos peligrosos con efectivo aumento de la inseguridad, una vertiginosa impresión de billetes que produjo más del 50 % de inflación anual, un 40 % de pobreza, el alineamiento con los más nefastos regímenes de la región y del planeta, votando a favor de los violadores de DDHH. Y no podemos olvidarnos del vacunatorio VIP o de las festicholas en Olivos.

Bien sabemos que la palabra presidencial está muy devaluada. Ayer dijo:  «Somos el país que más crece en el mundo. Los salarios van a ganarle a la inflación y los trabajadores no van a pagar Ganancias», Sería bueno darle crédito.

Y no podía faltar una referencia a Macri. Esta vez incluyó a Milei. Dijo “He pedido que algunas políticas básicas podamos construirlas entre todos. (…) Si Macri no quiere hablar, que se quede solo con sus amigos haciendo negocios. No hay problema. Si Milei no quiere hablar, que se quede encerrado con los compañeros que tiene que niegan la diversidad y el terrorismo de Estado», expresó Fernández.

En definitiva, la multitudinaria movilización de ayer quedará para el recuerdo. No aporta nada, tampoco quita. Pero el gobierno debería tomar debida nota de que el domingo perdió las elecciones, y es más que conveniente, necesario, que escuche el reclamo de las urnas.