Mié. May 27th, 2026

Con independencia del absurdo festejo de la histórica derrota por unos 8 puntos que sufrió el oficialismo el domingo, donde solo logró el 33 % de los votos emitidos, con un ausentismo de casi el 30 % del padrón, el tema de un acuerdo con el FMI se muestra prioritario para reencauzar la economía. No acordar con el Fondo, como proponen algunos sectores radicalizados del kirchnerismo, precipitaría al país en un abismo de imprevisibles consecuencias.

Muy mala impresión causó Alberto en el G20 al criticar a Macri y al Fondo. A Macri, porque se considera de muy mal gusto lavar la ropa de los problemas internos del país en un foro internacional. De similar forma, criticar al Fondo, donde están los principales responsables del funcionamiento del Organismo, resulta al menos incoherente cuando se busca acordar con él.

Después de conocerse los resultados del domingo, en una primera reacción, el presidente anticipó que enviará al Congreso un proyecto con un plan económico plurianual dentro del marco de un acuerdo con el Fondo. El Fondo hizo una correcta lectura del resultado de los comicios, fue una derrota del oficialismo y no una victoria como pretende Alberto. Además, se quedó sin mayoría propia en ambas cámaras del Congreso. En este contexto, el Fondo plantea que “es importante” que el plan que negocia con la Argentina tenga “un amplio apoyo político y social”.

Ante una consulta del diario Clarín, un portavoz del Organismo crediticio señaló que “continuamos trabajando para llegar a entendimientos plenos sobre un plan integral que pueda abordar de manera duradera los desafíos económicos y sociales más apremiantes de Argentina, incluida la alta inflación, que perjudica desproporcionadamente a los más vulnerables”.

Conforme a lo anunciado por el presidente, el gobierno enviará a principios de diciembre, para su tratamiento en el Congreso, un proyecto que incluirá las proyecciones económicas de los próximos años que negoció con el staff técnico del Organismo.  En los últimos meses el ministro de Economía Martín Guzmán y los funcionarios del FMI estuvieron discutiendo ampliamente sobre estimaciones de déficit fiscal, inflación, reservas, crecimiento económico y tipo de cambio para los próximos años. El Poder Ejecutivo pondrá esos números sobre la mesa para debatirlos con la oposición y darle peso político a las conversaciones con Washington.

Acordar con el Fondo, negociaciones que han insumido ya muchos meses, es un asunto cardinal para reencauzar una economía que hace agua por todos lados. Claro está que deberán dejar quieta la máquina de producir billetes sin respaldo, ajustar las variables macroeconómicas, dejar de generar déficit y ver con simpatía, no como enemigos, a los sectores productivos, ya que son ellos, y únicamente ellos, los que nos sacarán de la crisis.