Mar. May 26th, 2026

Ayer decíamos que la actitud de la actual Vice, y Presidenta de la Nación en dos mandatos consecutivos, al cobrar dos pensiones vitalicias por un valor superior a dos millones y medio de pesos mensuales, contrasta con extrema crudeza, con la de otro Vicepresidente, que rechazó la pensión que por Ley se le otorgaba, me refiero a Elpidio González, Vicepresidente de Marcelo T. de Alvear (1922/28)

Creo necesario y conveniente, cuando transitamos tiempos muy penosos, donde la pobreza afecta a más del 40 % de los argentinos mientras los dirigentes políticos se enriquecen y pasan a ser multimillonarios, rescatar una figura emblemática de esa austeridad republicana que debería ser condición sine qua non, para todos nuestros gobernantes.

Elpidio Gnzalez, era un santafecino, nacido en Rosario el 1 de agosto de 1875, su padre era Coronel del Ejercito. Se recibió de abogado en 1907. Ingresó en la Unión Cívica Radical, fue amigo personal y formó parte del grupo más cercano a Hipólito Irigoyen.  En 1912 fue electo diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y en 1916 fue relecto, pero por la provincia de Córdoba.

Asumido Yrigoyen como presidente de la Nación (1916-1922) se desempeñó como ministro de guerra entre 1916 y 1918 y jefe de Policía de la Ciudad de Buenos Aires entre 1918 y 1921. En 1922 fue electo vicepresidente de la Nación acompañando en la formula a Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928), Durante este mandato mantuvo un enfrentamiento con el presidente, como fruto del conflicto entre yrigoyenistas o personalistas y alvearistas o antipersonalistas.

En 1928 durante la segunda presidencia de Yrigoyen (1928-1930) ocupó el cargo de ministro del Interior hasta el golpe militar del 6 de septiembre de 1930, liderado por José Félix Uriburu, que lo encarceló durante dos años.

Su vocación política lo había sumido en la pobreza, cuando quedó libre, volvió a su viejo oficio de vendedor ambulante de anilinas, tinturas, pomadas y cordones de zapatos en las calles de Buenos Aires. También regresó a su vieja morada en la Avenida de Mayo. Aquella pensión donde había vivido de joven, ya que le habían ejecutado la hipoteca que pesaba sobre su casa.

Rechazó una retribución que el Congreso otorgaba por Ley mediante una carta dirigida al presidente Ortiz, donde textualmente le dice: «Habiendo sido promulgada la Ley que concede una asignación vitalicia a los ex Presidentes y Vicepresidentes de la Nación, cúmpleme dejar constancia al señor Presidente, en su carácter de Jefe Supremo de la Nación, que tiene a su cargo la Administración General del País’ de mi decisión irrevocable de no acogerme a los beneficios de dicha Ley.

Entregado desde los albores de mi vida a las inquietudes de la Unión Cívica Radical, persiguiendo anhelos de bien público, jamás me puse a meditar, en la larga trayectoria recorrida, acerca de las contingencias adversas o beneficiosas que los acontecimientos podían depararme. No esperaba, pues, esta recompensa, ni la deseo y, al renunciarla, me complace comprobar que estoy de acuerdo con mis sentimientos más arraigados.

Confío en que, Dios mediante, he de poder sobrellevar la vida con mi trabajo, sin acogerme a la ayuda de la República por cuya grandeza he luchado y que, si alguna vez, he recogido amarguras y sinsabores me siento recompensado por la fortuna de haberlo dado todo por la felicidad de mi Patria. Saludo al Señor presidente
«. (6 de octubre de 1938).

Elpidio González falleció el 18 de octubre de 1951

Los comentarios y las comparaciones, huelgan. Son dos tiempos muy diferentes, también nuestros políticos.